Reza Majidzade, investigador de economía política
En respuesta a estos aranceles, los fabricantes de automóviles chinos han pedido a las autoridades de su país que aumenten el arancel a la importación de coches de gasolina procedentes de Europa. Además, el gobierno chino ha iniciado una investigación sobre la importación de carne de cerdo procedente de Europa para contrarrestar esta medida europea. Ni China ni Europa creen en el inicio de una nueva guerra comercial, y el portavoz del Ministerio de Comercio chino solo ha advertido sobre la “posibilidad” de una guerra comercial con Europa. Sin embargo, la investigación de la UE sobre el dumping de las empresas chinas en el campo de los vehículos eléctricos fue el comienzo de un aumento de tarifas por parte de las autoridades europeas, lo que enfureció a las autoridades chinas. Ahora la pregunta importante es: ¿Realmente ha comenzado una nueva guerra comercial?
En 2023, casi un tercio de las exportaciones de vehículos eléctricos de China se dirigieron a la UE, mientras que en 2022, esta cifra fue poco más de un cuarto. China vende estos coches al mercado de la UE a un precio inferior a 30 mil euros, lo que reduce la competitividad de las empresas europeas. Por supuesto, la preocupación de las autoridades europeas no se limita a los coches eléctricos, y por ejemplo, los fabricantes europeos se quejan de que el precio de las aeroturbinas chinas se ofrece hasta un 50% menos que el precio de sus propios productos, y por ello, la UE está a punto de entrar en una guerra comercial por las importaciones de automóviles eléctricos, acero y tecnología solar y eólica chinas.
De hecho, la amenaza a los empleos en la UE es una de las principales motivaciones de esta guerra comercial, y por eso la UE aumentó los aranceles sobre los vehículos eléctricos importados de China entre un 17,4 y un 38,1 por ciento. La acción de la UE respecto a los vehículos eléctricos se debe a que la industria del automóvil en esta Unión constituye el 6% del empleo total de su economía y sus exportaciones son unos 160 mil millones de euros. La reacción de China en el ámbito de productos como la carne de cerdo se debe también a que Pekín es consciente de la ventaja de precio de sus propios coches, pero apuntando al comercio porcino, cuyas importaciones desde Europa aportan a la UE unos 3000 millones de euros al año, desafiará a países como España, Holanda, Dinamarca y Francia. Además, las autoridades chinas han advertido que podrían imponer aranceles a los vehículos pesados con grandes motores.
Por un lado, la UE está preocupada por sus negocios e industrias estratégicas, y por otro, China no tiene intención de dar marcha atrás en su estrategia a largo plazo de “Made in China 2025”, por lo que algunos expertos creen que el alcance de esta nueva guerra comercial puede extenderse también al comercio de aviones, porque China ha comenzado a producir aviones de pasajeros y puede imponer aranceles a los aviones Airbus en un futuro próximo.
En tal situación, la UE avanza hacia la diversificación y el equilibrio para no sufrir grandes riesgos debido a la dependencia de una sola economía. Por ejemplo, Alemania, al tiempo que intenta ampliar el acceso de sus empresas al mercado chino, intenta no hacer que su economía y su comercio dependan demasiado de un país en particular. Por lo tanto, el comercio de 60 mil millones de euros de este país con China en el primer trimestre de 2024 equivale a su comercio de 63 mil millones de euros con Estados Unidos. Pero la UE en su conjunto, al igual que Estados Unidos durante la era Trump, no tiene una estrategia clara y coherente.


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