Jalal Mirzaei, en una entrevista con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, declaró: «Irán, como uno de los miembros fundadores de la OPEP y un actor clave en el GECF (Foro de Países Exportadores de Gas), con las segundas reservas más grandes de petróleo y gas del mundo y el control del Estrecho de Ormuz, desempeña un papel vital en el suministro del 20% del petróleo exportado a nivel mundial y en su seguridad.» Los analistas han advertido que la interrupción de las exportaciones iraníes o un posible cierre del Estrecho de Ormuz podrían elevar el precio del petróleo Brent a 130 dólares por barril y agravar la inflación global. A pesar de las sanciones, Irán, al enfatizar el equilibrio del mercado y la oferta estable, sigue siendo un socio confiable en el sector energético global. El gas natural iraní, una vez eliminados los obstáculos, podría reforzar la seguridad energética regional. Es poco realista imaginar la exclusión de Irán del mercado energético mediante sanciones o acciones militares. La experiencia ha demostrado que la estabilidad del mercado petrolero solo es posible con la participación activa de Irán. La cooperación global, la eliminación de sanciones y el fortalecimiento de la diplomacia en la OPEP y el GECF son esenciales para la seguridad energética. Irán no es una amenaza, sino un socio insustituible para garantizar la estabilidad de los mercados globales. Establecer la paz en la región y cooperar con Irán beneficiará a todos los actores globales.
Mantener la posición de Irán en el mercado energético global a pesar de las sanciones
Jalal Mirzaei añadió: «Irán, a pesar de las severas limitaciones impuestas por las sanciones, especialmente tras el aumento de presiones durante el segundo mandato de Donald Trump, ha logrado mantener su posición en el mercado energético global.» Según él, «este éxito se debe a los esfuerzos de los directivos y expertos del Ministerio del Petróleo, quienes, a pesar de la falta de inversión extranjera, han mantenido la producción y exportación de petróleo y gas, logrando exportar alrededor de 2.2 millones de barriles diarios, al tiempo que cubren la demanda interna. Este logro se ha alcanzado en un contexto en el que Irán, a diferencia de algunos países vecinos, no ha podido realizar grandes inversiones en el sector upstream de petróleo y gas.»
El profesor de ciencias políticas destacó que «la gestión inteligente de los recursos disponibles y el aprovechamiento de la experiencia interna han sido clave para la continuidad de Irán en el mercado energético global. Este enfoque, junto con la flexibilidad para encontrar nuevos mercados, ha permitido a Irán resistir las presiones de las sanciones y mantener su papel como actor clave en el suministro energético mundial, aunque para sostener este ritmo se requieren políticas más precisas y apoyo al sector privado nacional.»
En cuanto a la independencia energética, Mirzaei subrayó que «la energía nuclear y las renovables desempeñan roles complementarios y, contrariamente a cierta propaganda, pueden contribuir conjuntamente a la autosuficiencia energética de Irán.» Señaló que «países vecinos como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, con grandes inversiones en energías renovables, han triplicado su capacidad de producción en comparación con Irán, mientras que Irán enfrenta desafíos en términos de propaganda y ejecución.» Según él, «uno de los principales problemas es la excesiva concentración en campañas publicitarias antes de la ejecución de proyectos, especialmente aquellos relacionados con la producción de energía a partir de tecnología nuclear pacífica, lo que a menudo genera controversias y aumenta los costos.»
Para este experto, «la energía nuclear, como tecnología avanzada, no solo contribuye a un suministro energético sostenible, sino que también fortalece la posición de Irán como líder en ciencia y tecnología. Al mismo tiempo, el desarrollo de energías renovables, como la solar y eólica, puede reducir la dependencia de los combustibles fósiles y diversificar la matriz energética del país.» Mirzaei enfatizó que «la coordinación entre estos dos sectores, junto con la reducción de enfoques propagandísticos innecesarios, especialmente en el ámbito nuclear, puede garantizar la independencia energética de Irán.»
Capacidad de cooperación regional para convertir a Irán en un centro energético
Según Mirzaei, la cooperación regional, especialmente los acuerdos energéticos con países como China e India, podría brindar una gran oportunidad para convertir a Irán en un centro energético en el futuro. Afirmó que «con una fuerte voluntad política del gobierno, la coordinación del Consejo Supremo de Líderes de los Tres Poderes y las condiciones necesarias, Irán podría aumentar su capacidad de producción atrayendo inversiones en el sector upstream de petróleo y gas. Por ejemplo, añadir un millón de barriles diarios a la producción de petróleo y aumentar la producción de gas fortalecería la influencia de Irán en los mercados energéticos, especialmente en el este de Asia.»
Sin embargo, el profesor de ciencias políticas señaló los obstáculos existentes, como las limitaciones financieras y las sanciones, y destacó que «al superar estos desafíos e incluir estas prioridades en el presupuesto del próximo año, junto con políticas coherentes y acuerdos regionales, como la cooperación con China, no solo se atraerían inversiones, sino que también se abrirían nuevos mercados para las exportaciones energéticas de Irán. Estas colaboraciones, basadas en la posición geopolítica de Irán como puente entre Oriente y Occidente, podrían consolidar el estatus del país como una potencia energética regional y global.»
Impacto de la guerra de 12 días y las amenazas futuras en el mercado energético iraní
Mirzaei, refiriéndose a los desarrollos tras la guerra impuesta de 12 días contra Irán en junio de 2025 y su impacto en el equilibrio energético regional y global, declaró: «Algunos análisis sugieren posibles ataques futuros a refinerías e infraestructuras petroleras de Irán, lo que podría interrumpir la producción y exportación.» Mirzaei atribuyó estas preocupaciones a la propaganda de enemigos internos y externos, cuyo objetivo es generar incertidumbre sobre la continuidad de la guerra para disuadir la inversión en el sector energético iraní. «Esta narrativa mediática podría llevar a la economía iraní a una recesión y un crecimiento negativo,» afirmó.
Mirzaei enfatizó que «no se debe alimentar esta agitación ni crear tensión en el país. En lugar de centrarse en estas amenazas en el ámbito público, las fuerzas armadas y los organismos de seguridad deben gestionar estos desafíos con total preparación.»
El profesor de ciencias políticas sostuvo que «mantener la calma en el ámbito interno y centrarse en el desarrollo de infraestructuras energéticas es clave para enfrentar estas amenazas. Con base en su capacidad interna y la cooperación regional, Irán puede mitigar los efectos negativos de esta narrativa mediática y preservar su posición en el mercado energético global.»


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