Arif Dehghandar – Investigador en Seguridad Internacional
Los recientes desarrollos geopolíticos, especialmente el cambio de enfoque de los actuales líderes de los países del Golfo Pérsico, que ahora se centran en el desarrollo económico y la distensión, han brindado a Irán oportunidades para aprovechar este entorno y promover sus intereses.
Uno de los ejes principales para garantizar la seguridad en esta región es la cooperación en temas ambientales y la lucha contra el contrabando, que impactan directamente la seguridad nacional y económica de Irán. La contaminación petrolera, la disminución de recursos acuáticos y el cambio climático en el Golfo Pérsico son amenazas que ponen en riesgo la estabilidad regional, mientras que el contrabando de bienes, drogas y personas debilita la seguridad fronteriza marítima. Irán puede tomar la iniciativa proponiendo marcos regionales para el monitoreo ambiental y estableciendo patrullas conjuntas contra el contrabando.
Al mismo tiempo, el cambio de enfoque de los países del Golfo Pérsico, especialmente Arabia Saudita, que bajo su liderazgo actual busca diversificación económica y reducir su dependencia del petróleo, podría allanar el camino para cooperación en estas áreas. A diferencia del primer mandato de Trump, cuando algunos de estos países participaron en campañas de máxima presión contra Irán, ahora muestran menos inclinación hacia aventuras geopolíticas en su contra. Este entorno podría ser una oportunidad para que Irán de proponer proyectos conjuntos reduciendo así las amenazas y creando un entorno propicio para la cooperación regional en el Golfo Pérsico.
La seguridad energética, como pilar central de los intereses nacionales de Irán y otros países de la región, está en el centro de cualquier estrategia marítima. El Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz son arterias vitales para el transporte de energía a los mercados globales, y cualquier interrupción en esta ruta afecta el equilibrio de poder regional y mundial. Irán, como potencia regional en el norte del Golfo Pérsico, puede cooperar con países vecinos para proteger rutas marítimas e instalaciones petroleras de posibles amenazas, incluida la piratería.
Además, puede aprovecharse el modelo de interacción de actores como Australia y los miembros de la ASEAN para fortalecer capacidades en seguridad marítima. Cabe destacar que los países de la ASEAN, a pesar de sus diferencias estratégicas con Australia (como la disputa en el Mar de China Meridional) e incluso desacuerdos internos sobre cómo interactuar con Australia, pero enfatizan la seguridad del comercio marítimo. Australia, con experiencia en gestionar la seguridad marítima en la región Indo-Pacífico y enfoque en amenazas como el cambio climático y la pesca ilegal, ha buscado en años recientes ser fuente de intercambio tecnológico y conocimiento. La ASEAN, como organización regional, ofrece un modelo de cooperación en diversos ámbitos que podría estudiarse para diseñar mecanismos similares en el Golfo Pérsico. Sin embargo, deben considerarse las diferencias geopolíticas e históricas en la región de Golfo Pérsico al diseñar un nuevo modelo. Perseguir este modelo en un contexto donde las relaciones globales y regionales están en transformación, puede reducir las presiones internacionales y fortalecer la posición de Irán en la región.
En conclusión, seguir este enfoque en el Golfo Pérsico representa una oportunidad para que Irán asegure sus intereses nacionales en un entorno competitivo y cambiante. Establecer mecanismos colectivos para cooperar en áreas ambientales, lucha contra el contrabando y seguridad energética podría puede conducir a reducir amenazas y fomentar la convergencia regional. Los desarrollos geopolíticos, incluido el cambio de enfoque de los líderes del Golfo Pérsico hacia el desarrollo y la distensión, así como su distanciamiento de políticas aventureras pasadas a nivel internacional, han creado espacio para colaboraciones que pueden aprovecharse.


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