Akbar Mohammadian, experto en asuntos internacionales
Estos cambios no solo han afectado las relaciones transatlánticas, sino que también han eclipsado la seguridad europea y los esfuerzos por hacer la paz en Ucrania.
Estados Unidos y su enfoque egoísta de las relaciones internacionales
Una de las principales características de la política exterior de Trump es su enfoque egoísta de las relaciones internacionales. Trump ha enfatizado repetidamente que Estados Unidos debería beneficiarse directamente de cualquier acuerdo o asociación internacional y evitar costos innecesarios. Esta visión se ve claramente en su enfoque de la OTAN, la UE e incluso la crisis de Ucrania.
En la Conferencia de Seguridad de Múnich, en febrero de 2025, Keith Kellogg, enviado especial de Trump para Ucrania, anunció que la UE no podría participar en las conversaciones de paz para poner fin a la guerra en Ucrania. Estas declaraciones indican el deseo de Estados Unidos de excluir a Europa del proceso de negociaciones y centrarse en un acuerdo rápido y práctico con Rusia. Kellogg enfatizó que la excesiva presencia de países en negociaciones anteriores, por ejemplo en el formato del Grupo de Minsk, ha perturbado el proceso. Este enfoque demuestra que Estados Unidos, en lugar de una cooperación multilateral, busca un acuerdo bilateral con Rusia que maximice sus intereses.
Este enfoque egoísta ha llevado a los europeos a dudar del papel de Estados Unidos como aliado confiable. Las encuestas realizadas por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) muestran que la mayoría de los europeos ven a Estados Unidos no como un aliado, sino como un socio esencial con el que relacionarse estratégicamente. Este cambio de actitud refleja la disminución de la confianza en Estados Unidos durante la era Trump.
El predominio de la primera mirada estadounidense y su impacto en la seguridad europea
El lema “America First” de Trump ha ensombrecido no solo la política interna del país, sino también su política exterior. Esta visión ha llevado a Estados Unidos a distanciarse de sus compromisos tradicionales con Europa y a perseguir sus propios intereses de corto plazo. Por ejemplo, Trump ha pedido repetidamente a los países miembros de la OTAN que aumenten sus presupuestos de defensa e incluso ha sugerido que estos países deberían asignar el 5% de su PIB a presupuestos de defensa.
Estas presiones han hecho que los europeos piensen en aumentar sus capacidades de defensa. El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, subrayó en la Conferencia de Múnich que es necesario aumentar los gastos en seguridad para evitar la guerra. También advirtió que los acuerdos rápidos sin participación europea podrían socavar la seguridad del continente. Estas preocupaciones muestran que Europa se está preparando para un futuro incierto.
Sin embargo, el aumento del gasto de defensa por sí solo no puede reemplazar la cooperación estratégica con Estados Unidos. Europa todavía necesita el apoyo estadounidense frente a amenazas como Rusia y China. Pero el enfoque de Trump significa que Europa necesita ser más autosuficiente y encontrar soluciones independientes para garantizar su propia seguridad.
El impacto de la relación entre Estados Unidos y Europa en la paz en Ucrania
Uno de los desafíos más importantes que enfrentan Europa y Estados Unidos es la crisis de Ucrania. Trump ha declarado repetidamente que está buscando un acuerdo rápido con Rusia para poner fin a la guerra en Ucrania. Pero este enfoque ha suscitado preocupaciones entre los europeos. Muchos líderes europeos, incluida la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, han advertido que cualquier acuerdo debe beneficiar a Ucrania y no debe permitir que Rusia ataque a sus vecinos sin graves consecuencias.
Las encuestas del ECFR muestran que la mayoría de los europeos esperan que la guerra de Ucrania conduzca a una solución a través de negociaciones, pero muchos son pesimistas con los esfuerzos de paz de Trump. En algunos países, como Dinamarca y Polonia, la mayoría cree que Europa debería apoyar a Ucrania para continuar la guerra, mientras que en países como Hungría y Bulgaria hay una mayor voluntad de presionar a Ucrania para que acepte las negociaciones.
Estas disputas internas en Europa podrían debilitar la posición del continente en cualquier negociación de paz. Si Europa no adopta una postura unificada sobre Ucrania, puede verse obligada a aceptar un acuerdo que beneficie a Rusia y amenace la seguridad de Europa a largo plazo.
Las opciones de Europa en sus relaciones con Estados Unidos
Dados los cambios en la política exterior de Estados Unidos y la perspectiva egoísta de Trump, Europa debe buscar formas de reducir su dependencia de Estados Unidos y fortalecer la cooperación intracontinental. Algunas posibles soluciones son:
1- Fortalecer las capacidades de defensa de Europa: Europa debería tratar de aumentar el gasto de defensa y crear una fuerza militar independiente que le permita proteger su seguridad sin depender de Estados Unidos.
2- Mayor cooperación dentro de la UE: Europa debería tratar de desarrollar posiciones unificadas sobre cuestiones internacionales, incluidas Ucrania y Rusia, para poder actuar con mayor eficacia en las negociaciones internacionales.
3- Diversificar los socios internacionales: Europa podría buscar fortalecer los lazos con otros países, como China, India e Irán.
4- Mantener el compromiso con Estados Unidos, pero con cautela: Si bien Europa necesita mantener su relación con Estados Unidos, también debe evitar acuerdos unilaterales que puedan ser perjudiciales para la seguridad del continente.
Conclusión
El segundo mandato de Trump como presidente ha llevado la relación entre Europa y Estados Unidos a una nueva y tensa fase. El enfoque egoísta de Trump sobre las relaciones internacionales y su lema “America First” han reducido la confianza de los europeos en Estados Unidos y aumentado las preocupaciones sobre la seguridad del continente. En el caso de Ucrania, las diferencias entre Estados Unidos y Europa podrían conducir a un acuerdo que beneficie a Rusia y amenace la seguridad de Europa a largo plazo.
Si bien el futuro de la relación entre Europa y Estados Unidos es incierto, Europa puede protegerse de las pérdidas causadas por los cambios en la política exterior estadounidense fortaleciendo sus capacidades de defensa, creando posiciones unificadas sobre cuestiones internacionales y diversificando sus socios internacionales, para poder tomar otro camino hacia la seguridad y la estabilidad, si es necesario.


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