Precaución táctica o voluntad estratégica?
Jaafar Ghannadbashi, en diálogo con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores sobre el nivel de seriedad de Francia y la probabilidad de que se materialice la decisión de Macron de reconocer al Estado palestino, declaró: «Dados los antecedentes de París en este campo, no se puede esperar fácilmente que se cumpla esta promesa». Según este analista, «el anuncio oficial de tal decisión, más que ser el resultado de un giro estratégico en la política exterior francesa, es una reacción astuta a los acontecimientos internos y a la creciente presión de la opinión pública de este país. De hecho, la decisión de Macron debe analizarse principalmente en un contexto interno, no meramente global».
En opinión de Ghannadbashi, «el gobierno de Macron se ha enfrentado en los últimos meses a una ola de críticas generalizadas por parte de los partidos de izquierda y la opinión pública francesa, que consideran que el enfoque tradicional del Palacio del Elíseo hacia el régimen israelí es complicidad con crímenes de guerra y genocidio en Gaza. Por lo tanto, anunciar esta decisión en verano, cuando el parlamento francés está en receso y el ambiente político se ha calmado, es simplemente un movimiento astuto de Macron». Sin embargo, según este experto, «aunque el reconocimiento de Palestina por parte del presidente francés ha sido una medida calculada para reducir las presiones políticas internas y evitar la cohesión de las facciones opositoras, también es un paso adelante hacia la revitalización de la causa palestina».
Según este analista, «hasta septiembre queda mucho tiempo y no se puede estar seguro de que el Elíseo mantenga entonces su postura. Porque la experiencia ha demostrado que tales promesas en Europa suelen ser fácilmente retractables; especialmente si se enfrentan a una reacción severa de Washington o a presiones diplomáticas del régimen sionista». Ghannadbashi, refiriéndose a este asunto, dice: «Que Macron realmente implemente esta decisión en septiembre depende de varios factores. Primero, el peso de la opinión pública interna; segundo, la cohesión de las facciones de izquierda; y lo más importante, la reacción de Estados Unidos y los lobbies del régimen israelí en Francia».
Responsabilidades olvidadas: desde la Corte Penal hasta Dimona
Ghannadbashi además enfatiza que «el papel de Francia no se limita a la decisión de reconocer a Palestina». El analista principal de asuntos internacionales cree que «Francia, debido a su estatus legal en el sistema internacional, tiene herramientas que puede usar para presionar al régimen israelí. La primera y más importante herramienta es su membresía en el Estatuto de Roma y su participación activa en la Corte Penal Internacional. Dada la orden de arresto emitida para Benjamin Netanyahu, primer ministro del régimen israelí, el gobierno francés está obligado por el derecho internacional a ejecutar esta orden o al menos a declarar explícitamente su posición». Señalando que hasta ahora no se ha visto ninguna señal de la voluntad de Francia para ejecutar esta orden, subraya: «Si Francia realmente quiere trascender una política simbólica, debe declarar explícitamente que cumplirá con la decisión de la Corte Penal. La ejecución de esta orden podría ser un punto de inflexión en las estructuras internacionales donde Francia juega un papel clave».
Ghannadbashi además se refiere al pasado histórico de Francia y su responsabilidad en la formación del programa nuclear del régimen israelí y afirma: «En las décadas posteriores al establecimiento del régimen israelí, Francia fue la fundadora y principal proveedora del proyecto Dimona». Por esta razón, cree que «ahora Francia, no solo moralmente sino sobre la base de una responsabilidad histórica, tiene el deber de revelar esta verdad y poner fin al silencio de décadas sobre el arsenal nuclear no declarado del régimen israelí». Este experto dice: «Ningún país como Francia está en posición de cuestionar la legitimidad de la narrativa del régimen israelí. Revelar el arsenal nuclear podría desafiar seriamente la excepcionalidad de este régimen en el sistema internacional».
Mientras muchos se han centrado en la dimensión diplomática de la decisión francesa, Ghannadbashi cree que «debe examinarse más profundamente la relación entre la política interna francesa y esta decisión». Con una mirada crítica enfatiza que «políticos como Macron, más que actuar sobre principios, buscan gestionar contradicciones internas y su supervivencia política. En este marco, el anuncio del reconocimiento del Estado palestino se evalúa como una especie de inversión política para controlar el ambiente social y contener a los rivales de la izquierda».
Según él, «la intensificación de las protestas contra el gobierno francés tras su apoyo previo al régimen israelí —desde la venta de armas hasta el respaldo a las posiciones de Tel Aviv en instituciones internacionales— ha llevado a Macron a recurrir a esta herramienta diplomática para reconstruir su imagen política. De hecho, esta acción puede considerarse una ‘reconstrucción moral’ del gobierno francés ante la opinión pública; una reconstrucción que es mayormente simbólica y que quizás ni siquiera llegue a implementarse».
Consecuencias positivas de la decisión de París
Analizando las consecuencias positivas de esta decisión de París, Ghannadbashi enfatiza la importancia de la ola que ha creado entre otros gobiernos europeos. Según él, «el apoyo explícito de España, Irlanda, Portugal y algunas facciones políticas en los Países Bajos y el Reino Unido muestra que el ambiente público en Europa está cambiando». Este analista principal de asuntos de Asia Occidental subraya que «si Francia da el paso hacia el reconocimiento oficial de Palestina, podría convertirse en un ‘catalizador político’ para otros países».
También recuerda que «la ONU en dos ocasiones durante los últimos dos años, con voto mayoritario abrumador, ha acogido favorablemente la admisión de Palestina como miembro pleno, e incluso la Corte Internacional de Justicia ha advertido sobre las políticas del régimen israelí en Cisjordania. En este contexto, la inacción de Francia podría considerarse una clara retirada de sus responsabilidades internacionales».
Ghannadbashi al resumir su análisis destaca: «Francia se encuentra ahora en un punto de inflexión histórico. Si no aprovecha esta oportunidad para abandonar la política de doble rasero y desempeñar un papel independiente, no solo pondrá en duda su credibilidad internacional, sino que también demostrará que aún dentro del marco de los intereses de EE.UU. y el régimen sionista, es incapaz de tomar decisiones independientes».
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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