De Ladakh a Delhi; superando un pasado sangriento
Ali Bigdeli, en una entrevista con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, declaró: «El incidente fronterizo de 2020 en el valle de Galwán fue un punto de inflexión negativo en las relaciones bilaterales. La muerte de soldados en las alturas del Himalaya inflamó la opinión pública en India contra China, llevando las relaciones a su punto más bajo. Además, el apoyo total, abierto, tanto diplomático como militar, de China a Pakistán en el reciente conflicto con India añadió más leña al fuego en las relaciones entre Beijing y Delhi. Pero ahora, las realidades geopolíticas han obligado a ambas partes a reconsiderar su postura».
Según él, «La visita del Ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, a India y sus intensas reuniones con Subrahmanyam Jaishankar, Ministro de Asuntos Exteriores de India, y con Ajit Doval, Asesor de Seguridad Nacional del gobierno indio, son una señal de la voluntad de estas dos potencias asiáticas de dejar atrás el pasado». Bigdeli cree que «la reanudación de los diálogos sobre comercio fronterizo, la reactivación de los vuelos directos y los acuerdos turísticos, aunque parecen simbólicos, tienen significado en la diplomacia. Estas medidas indican que ambas partes pretenden sanar las heridas de Ladakh y allanar el camino para una cooperación más amplia».
Presiones de Washington y el giro de Delhi
Según Bigdeli, una parte importante de este acercamiento se debe a las presiones de Washington. Explica: «La imposición por parte de Estados Unidos de aranceles del 50% a India, con la excusa de comprar petróleo a Rusia, fue en realidad el mayor shock económico para Delhi en los últimos años. Trump esperaba que India redujera sus relaciones con Rusia, pero el resultado fue totalmente contrario».
En opinión de este experto en asuntos internacionales, «Las sanciones y aranceles prácticamente han empujado a India hacia Moscú y Beijing. Cuando India ve que Estados Unidos está dispuesto a imponer tan fuertes sanciones por comprar petróleo a Rusia, es natural que busque diversificar sus socios, y en este sentido, China, con su enorme capacidad económica y su papel clave en los BRICS, es la opción más atractiva para Delhi». Bigdeli describe este cambio como un «giro estratégico de India», cuyas consecuencias podrían transformar el equilibrio de poder en Asia.
La economía, un factor determinante en la nueva estrategia
Bigdeli luego aborda la dimensión económica de las relaciones bilaterales y señala que «China es el segundo mayor socio comercial de India, y el volumen de importaciones de materias primas y productos industriales desde Beijing es crucial para el desarrollo de infraestructuras en India. A su vez, China también necesita el vasto mercado indio para exportaciones e inversiones».
Refiriéndose a posibles proyectos conjuntos, como la cooperación entre la empresa Adani y el fabricante de automóviles chino BYD para producir baterías en India, este profesor universitario enfatiza que «este tipo de cooperaciones demuestran que la reconciliación no es meramente simbólica, sino una necesidad económica».
Bigdeli cree que «después de experimentar la guerra comercial con Estados Unidos, ambos países comprendieron que la dependencia excesiva de Occidente puede crear vulnerabilidad. En consecuencia, se encaminan hacia la construcción de un nuevo bloque económico que, en el marco de los BRICS o de la Organización de Cooperación de Shanghái, podría convertirse en un serio desafío para el sistema económico liderado por Occidente».
Consecuencias geopolíticas del nuevo orden asiático
Bigdeli dijo: «Si se materializa la visita de Narendra Modi, Primer Ministro de India, a China a finales de agosto (9 de Shahrivar), será un hito histórico, ya que por primera vez en años, los líderes de India y China se reunirán en un ambiente diferente y en un contexto de crisis con Estados Unidos».
En su opinión, «Este proceso podría conducir a la creación de un nuevo eje China-India-Rusia, que tiene la capacidad de alterar el equilibrio de poder en Asia, tanto en el ámbito energético y comercial como en el de seguridad. El acercamiento de India a China, incluso si es táctico, es una seria advertencia para Washington y sus aliados de que confiar únicamente en Delhi como contrapeso contra Beijing ya no es viable». Este experto advierte que «Asia se enfrenta a la formación gradual de un orden multipolar. El acercamiento entre China e India podría debilitar las iniciativas estadounidenses en la región y, al mismo tiempo, dar más margen de maniobra a Rusia en la crisis de Ucrania y en su interacción con Occidente. Por lo tanto, estos desarrollos no son solo una reconciliación bilateral, sino el inicio de una transformación más grande en la estructura de poder global».
Ali Bigdeli concluye: «La visita del Ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, y la posible visita del Primer Ministro indio, Modi, a China, deben verse más allá de un mero restablecimiento de relaciones bilaterales. Estos acontecimientos son un signo de una reconfiguración geopolítica en el continente asiático; donde las presiones de Estados Unidos, los intereses económicos y las necesidades de seguridad están impulsando a dos rivales de larga data hacia la cooperación. Las consecuencias de este proceso serán importantes no solo para el sur de Asia, sino también para el futuro orden mundial».
La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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