Hamid Khoshayand – Experto en asuntos regionales
En un momento en que el régimen sionista, con el pleno apoyo de Estados Unidos y tras dos años de guerra total contra Gaza, no solo no ha logrado alcanzar sus objetivos declarados sino que además se ha visto atrapado en un pantano de complejas crisis internas e internacionales, se está llevando a cabo la planificación de una nueva conspiración por parte de este régimen y sus partidarios.
Este régimen belicista, en una maniobra aventurera y peligrosa, ha posado su mirada codiciosa sobre el suelo iraquí. Estos nuevos movimientos, que tienen lugar con el respaldo incondicional de Estados Unidos, indican la continuación de las políticas expansionistas y desestabilizadoras de este régimen en la región.
En su reciente discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en comentarios amenazantes y continuando sus perpetuas ilusiones contra el Frente de la Resistencia Islámica, Netanyahu presentó explícitamente a Irak como el próximo objetivo de su belicismo y afirmó: «We will eliminate the (popular resistance) militias in Iraq.»
Mientras tanto, fuentes del Comité de Seguridad y Defensa del Parlamento iraquí han revelado que los servicios de inteligencia y seguridad nacional del país han proporcionado recientemente al Primer Ministro y al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Irak un informe detallado, advirtiendo que Irak podría ser el próximo objetivo de acción militar de Benjamin Netanyahu. Según evaluaciones de fuentes de inteligencia iraquíes, Tel Aviv está considerando abrir un nuevo frente en la región, y se ha propuesto a Irak como una opción probable para este movimiento.
Creación de crisis; la clave para la supervivencia de Netanyahu y del régimen sionista
Si el régimen sionista emprenderá próximamente una aventura en Irak es una cuestión cuya respuesta debe buscarse en el contexto de los desarrollos actuales y la situación interna y regional de este régimen, en particular en lo relativo a la posición política de Netanyahu; porque él ha definido su supervivencia política en términos de belicismo y creación de inseguridad en el entorno, especialmente en los países que son centros de la resistencia islámica en la región.
Contrariamente a las palabras de Netanyahu en las Naciones Unidas, donde intentó proyectar una imagen supuestamente gloriosa y victoriosa de este régimen en la región, el régimen sionista se encuentra actualmente en una situación ardua y desafiante. Cabe señalar que la supervivencia de este régimen descansa hoy sobre dos pilares: primero, la continuación de las políticas belicistas y creadoras de crisis en la región; segundo, el apoyo estadounidense integral en los ámbitos militar, económico, político e internacional. La eliminación de cualquiera de estos dos pilares plantearía una amenaza seria a los cimientos de este régimen y desencadenaría una crisis existencial. La noción de que el régimen sionista abandonará el belicismo tras un alto el fuego en Gaza es errónea, porque la supervivencia y existencia de este régimen, dada su naturaleza ocupacionista e ilegítima, está entrelazada con la guerra.
Las evidencias e indicios muestran que el régimen sionista, a pesar de aceptar un alto el fuego en Gaza, busca cambiar el teatro de operaciones e iniciar una nueva aventura en la región. Esta valoración se basa en dos factores clave: primero, el reciente discurso del Primer Ministro del régimen sionista en las Naciones Unidas, en el que enfatizó amenazas regionales más allá de Gaza y reveló la determinación de este régimen de ampliar el alcance de la creación de crisis; segundo, las advertencias de fuentes de inteligencia en Irak y la región que informan sobre los planes de Tel Aviv de apuntar a Irak como nuevo escenario. Si los informes de las fuentes de inteligencia y seguridad son correctos, el enfoque del régimen sionista hacia Irak persigue objetivos específicos:
Primero, Irak, tanto a nivel gubernamental como en el ámbito nacional-popular, es uno de los pilares principales del Frente de la Resistencia Islámica y desempeña un papel vital en la coordinación entre los distintos frentes. Por lo tanto, el objetivo principal del régimen sionista es cortar este vínculo de conexión y debilitar la convergencia entre las fuerzas de la resistencia en la región.
Segundo, intentar dispersar la fuerza y el foco del Frente de la Resistencia creando un nuevo frente y sometiendo al Eje de la Resistencia a presiones en varios frentes simultáneamente, especialmente dado que, según las realidades sobre el terreno, el régimen sionista no ha logrado sus objetivos en ninguno de los frentes que ha abierto en los últimos años.
Tercero, desestabilizar nuevamente a Irak e impedir que se convierta en un polo potente e independiente en la región que pueda desempeñar un papel decisivo en el equilibrio de poder frente a este régimen.
Cuarto, crear una crisis externa para desviar la opinión pública dentro de los territorios ocupados de los fracasos políticos y militares en Gaza y de las profundas crisis internas.
Los objetivos mencionados anteriormente se persiguen en un momento en que el Irak de hoy es fundamentalmente diferente de su pasado. Irak es ahora un país poderoso. Cualquier aventura del régimen sionista en este país encontrará una respuesta feroz, unificada y devastadora por parte de las fuerzas armadas iraquíes y los grupos de resistencia, lo que podría tener consecuencias estratégicas incalculables para este régimen.
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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