El Dr. Ismail Bashiri, en una entrevista con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, afirmó: «El enfrentamiento económico entre ambos países ha pasado de la fase de aranceles y restricciones a la exportación a una etapa estructural y estratégica.» Señaló que «la reciente decisión de China de imponer amplios controles a la exportación de una amplia gama de productos industriales y tecnológicos es una medida que podría desafiar el orden comercial mundial.»
Bashiri añadió: «Desde la perspectiva de Pekín, esta decisión fue una respuesta a las políticas agresivas de Estados Unidos en los últimos años, especialmente durante el mandato de Donald Trump.» Indicó que «Trump, desde los primeros días de su presidencia en su primera administración hasta la actualidad, ha seguido una política de máxima presión económica sobre China, con la intención de frenar su crecimiento industrial. Sin embargo, en la práctica, esta política no solo no logró detener a China, sino que la empujó hacia la autosuficiencia tecnológica y el establecimiento de cadenas de suministro independientes.»
Subrayó que «la continuación de esta tendencia indica un cambio en el equilibrio de poder en la economía mundial; porque China se ha convertido ahora en un actor capaz de alterar los mercados globales con sus decisiones internas. El arancel del 100% a las importaciones procedentes de China, anunciado por Trump tras la decisión de Pekín de imponer restricciones a la exportación de ciertos bienes específicos y estratégicos, indica claramente que las dos principales economías han entrado en una fase de confrontación en la que los principales perdedores serán los consumidores mundiales.»
El error estratégico de Trump y sus consecuencias
El Dr. Bashiri afirmó: «Durante sus dos mandatos presidenciales, Trump inició la guerra arancelaria sin respaldo científico y sin considerar sus consecuencias globales. Por ejemplo, la decisión de Trump de imponer aranceles del 50% a los productos indios con el pretexto de que la India compraba petróleo a Rusia fue un claro ejemplo de sus políticas unilaterales y poco profesionales. Porque esta medida no solo alejó a Nueva Delhi de Washington, sino que también llevó a la India hacia una nueva cooperación con Pekín y Moscú, asegurándose una nueva posición en las ecuaciones asiáticas.»
Enfatizó que «las políticas de Trump se aplicaron efectivamente no solo contra China, sino también contra muchos países amigos y aliados de Estados Unidos. Con su mentalidad de comerciante y su perspectiva puramente empresarial, Trump no valoraba a ningún país ni socio económico. Sus decisiones eran impulsivas, guiadas por la excitación política.» Bashiri señaló que «como resultado de este enfoque, la confianza tradicional de los aliados occidentales en la política económica estadounidense se ha visto dañada. Muchos de los antiguos socios de Washington han buscado diversificar sus relaciones comerciales hacia el Este.»
Este analista de asuntos chinos agregó: «Trump, con su eslogan ‘America First’, en realidad trajo aislamiento para el país; porque estas políticas llevaron a los países europeos y asiáticos a darse cuenta gradualmente de que no deberían basar su seguridad económica en la estabilidad de las decisiones de Washington.» Afirmó que «los altos aranceles, las restricciones a la exportación y las amenazas contra las empresas multinacionales no lograron ni el retorno de la producción al territorio estadounidense ni la reducción del déficit comercial de Estados Unidos. Por el contrario, causaron un aumento de la inflación, presión sobre las industrias nacionales e inestabilidad en la cadena de suministro mundial.» Bashiri recordó que «las políticas económicas de la administración Trump no solo no lograron los resultados deseados contra China, sino que también debilitaron la posición de Estados Unidos en la economía mundial. Porque Trump, con su enfoque personal y no institucional, sacó la estructura de formulación de políticas económicas de Estados Unidos de la previsibilidad y generó un aumento global de la desconfianza hacia la economía estadounidense.»
Consecuencias globales y la ruptura del monopolio económico occidental
El Dr. Bashiri subrayó que «la guerra comercial entre Estados Unidos y China ya no es una disputa bilateral, sino una crisis estructural en el sistema comercial internacional. Dada la interdependencia de las economías en la cadena de suministro mundial, cualquier decisión de Washington o Pekín puede tener efectos dominó en los mercados de Europa, Asia e incluso África.»
Bashiri añadió: «En los últimos años, apoyándose en una política de globalización equilibrada y en el desarrollo de acuerdos multilaterales como la Iniciativa de la Franja y la Ruta, China ha podido ampliar su influencia económica más allá de Asia Oriental. En contraste, Estados Unidos, al retirarse de acuerdos multilaterales y centrarse en presiones unilaterales, ha debilitado su posición en la gestión del orden económico mundial.» Señaló que «la nueva postura de Pekín sobre los controles a la exportación y los aranceles de represalia, aunque constituye una respuesta firme a las presiones de Washington, indica estratégicamente el deseo de China de redefinir el orden comercial mundial a su favor. Pekín se esfuerza ahora por crear una nueva estructura de cooperación estableciendo vínculos económicos con países en desarrollo y fortaleciendo los bloques económicos regionales, reduciendo así la dependencia del dólar y de la economía estadounidense.»
Afirmó que «el mundo está al borde de la formación de dos sistemas económicos paralelos: uno bajo el paraguas del eje occidental y otro dentro de la órbita del Este. Tal división conducirá, a corto plazo, a un aumento de los costos de producción y a una mayor inflación mundial. Sin embargo, a largo plazo, podría conducir a un nuevo equilibrio que limite la dominación económica estadounidense.» Este experto en asuntos chinos concluyó enfatizando que «el futuro de la economía mundial depende de la capacidad de los países para adaptarse al nuevo orden; un orden configurado no solo en base a la competencia, sino también en la redefinición del concepto de independencia económica y cooperación mutua. Las políticas de Trump, con todas sus controversias, llevaron inadvertidamente al mundo a reflexionar más que nunca sobre la necesidad de ir más allá del monopolio económico occidental, y esta es quizá la mayor consecuencia no intencionada de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.»
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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