La competencia estratégica entre Pekín y Washington en el campo de los chips y la inteligencia artificial

SCFR Online - Opinión: La competencia entre Washington y Pekín por los chips y la inteligencia artificial, simultáneamente con el desplazamiento de los equilibrios tecnológicos, ha adquirido nuevas dimensiones económicas y de seguridad.

Bardia Ebrahimi – Experto en asuntos tecnológicos

Los regímenes de control de exportaciones; de la estrategia a la búsqueda de beneficios contradictoria

Desde 2022, Estados Unidos ha intentado limitar el progreso tecnológico de China en el campo de los semiconductores avanzados y la inteligencia artificial mediante la adopción de restricciones selectivas a la exportación. Sin embargo, el enfoque de la segunda administración Trump hacia este asunto ha estado acompañado de graves contradicciones. En agosto de 2025, la administración Trump llegó a un acuerdo con NVIDIA y AMD, según el cual estas dos empresas podrían reanudar las ventas de chips de IA avanzados a China, siempre que el 15 por ciento de los ingresos resultantes fuera al Tesoro de Estados Unidos. Este acuerdo, que luego se completó aumentando la participación al 25 por ciento para chips más avanzados, indica la priorización de los intereses financieros a corto plazo sobre una estrategia tecnológica coherente.

En enero de 2026, la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio de Estados Unidos cambió su política de una «presunción de denegación» para las solicitudes de exportación de chips avanzados a China a un proceso de «revisión caso por caso». Este cambio, que estuvo acompañado de la imposición de un arancel del 25 por ciento a algunos chips avanzados en virtud de la Sección 232, ha significado en la práctica vender acceso a tecnología avanzada a cambio de recibir una parte de los ingresos.

Sobre la base de estos acontecimientos, los analistas creen que Estados Unidos carece de una estrategia coherente en la competencia tecnológica con China, y el enfoque orientado a las transacciones de la administración ha perturbado la inversión en investigación y desarrollo y la resiliencia de las cadenas de suministro.

El think tank Atlantic ha reconocido en un informe que los controles a la exportación de chips avanzados, aunque han ralentizado el «ritmo» del progreso de la IA en China, no han podido detenerlo. Empresas chinas como DeepSeek, Alibaba y MoonShot han demostrado que pueden seguir innovando dentro del espacio de las restricciones.

Además, el CEO de Arm Holdings ha reconocido que restringir la exportación de unidades centrales de procesamiento basadas en IA a China es «casi imposible», ya que estos chips tienen aplicaciones generalizadas y identificar su uso final es difícil. Esta situación indica que las herramientas de presión de Washington, a pesar de los enormes costos para la industria estadounidense de chips y la reducida competitividad de las empresas más pequeñas, no han podido alcanzar su objetivo estratégico, a saber, la detención completa del progreso tecnológico de China.

De la autosuficiencia china en chips al dominio en robótica

En respuesta a las restricciones estadounidenses, Pekín ha perseguido más seriamente su estrategia de «autosuficiencia tecnológica». Los planes quinquenales de China han definido la inteligencia artificial no como una industria independiente, sino como «una capacidad que debe integrarse profundamente con la producción». En el campo de los semiconductores, la prioridad ha pasado de la «sustitución integral» a la «capacidad desplegable». Una de las iniciativas más recientes a este respecto es el programa «AI for Chip» del Área de Desarrollo Económico y Tecnológico de Pekín (E-Town), que tiene como objetivo utilizar la inteligencia artificial en toda la cadena de valor de los semiconductores para acelerar el proceso de diseño y producción de chips. Este programa indica que China está intentando compensar parte de su brecha tecnológica con Occidente aprovechando la inteligencia artificial.

En el campo de la robótica, China ha logrado avances notables. Según el informe de la Conferencia Mundial de Robótica 2026, China produjo más de 40.000 robots humanoides en el primer semestre de 2026, constituyendo el 97 por ciento de los envíos globales totales. El Instituto Chino de Electrónica ha predicho que el valor de mercado de esta industria alcanzará aproximadamente 128 mil millones de dólares para 2030. Estos logros indican que China, a pesar de las restricciones en el acceso a chips avanzados, ha encontrado un camino alternativo para mantener su crecimiento tecnológico. Al mismo tiempo, Pekín ha ampliado su influencia tecnológica a nivel mundial utilizando modelos de IA de código abierto. El informe del think tank Atlantic ha reconocido que los modelos chinos se utilizan ampliamente en todo el mundo, incluso por empresas estadounidenses, y esto ha creado dependencia de «ecosistemas técnicos de origen chino».

Implicaciones de la competencia Pekín-Washington para los países regionales

La competencia tecnológica entre Estados Unidos y China ha colocado a los países regionales, incluido Irán, en una posición difícil. Por un lado, Washington ha aumentado la presión sobre Teherán imponiendo sanciones secundarias a entidades chinas que cooperan con Irán, mediante la restricción del acceso a tecnologías extranjeras. Por otro lado, las empresas chinas que buscan mercados alternativos para sus productos pueden convertirse en socios importantes para Irán en el campo tecnológico. Los analistas creen que la intensificación de la competencia tecnológica podría conducir a un «equilibrio frío en tecnología» que proporcione a Irán la posibilidad de mantener un compromiso tecnológico sin escalar las crisis.

La guerra tecnológica que se está configurando no es una simple confrontación, sino una redefinición fundamental del orden económico global. El informe del think tank Atlantic se refiere explícitamente a la «cadena de suministro de la IA» como el «nuevo frente de la competencia geopolítica» y describe el objetivo como «preservar el control unipolar en un mundo multipolar». Este enfoque, que enfatiza la «soberanía de las cadenas de suministro y de la producción», indica que la competencia por los chips y la inteligencia artificial, más allá de ser una disputa técnica, se ha convertido en una arena para determinar el papel de las grandes potencias en el orden futuro. En este contexto, los países que puedan mantener su independencia tecnológica relativa mientras se benefician simultáneamente de las brechas existentes en la competencia entre las dos potencias tendrán una mayor probabilidad de supervivencia en este nuevo orden.


La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.

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