Morteza Makki – Experto en Asuntos Europeos
Mientras Joe Biden ocupaba la Casa Blanca, no existían diferencias fundamentales entre Europa y Estados Unidos en su enfoque hacia Rusia. Ambas partes subrayaban una doble estrategia: por un lado, responder mediante la imposición de sanciones económicas a Rusia, y por otro, proporcionar una amplia ayuda financiera y militar a Ucrania. Con ello buscaban doblegar a Rusia, tanto militar como económicamente. Sin embargo, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, las ecuaciones políticas en las relaciones entre Bruselas y Washington se fracturaron profundamente. A diferencia de los demócratas, Trump consideraba que el ataque de Rusia contra Ucrania representaba más un desafío para Europa que un problema para Estados Unidos. Desde esta perspectiva, intentó poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania en 24 horas. Pero su deseo y sueño no se materializaron. Por ello, el presidente estadounidense trató de lograr un marco de paz y reconciliación en Ucrania mediante amplias negociaciones y contactos bilaterales con funcionarios rusos. En este esfuerzo, Trump colocó esencialmente la agenda de Putin sobre Ucrania en la mesa de negociación para alentar y persuadir a Rusia a aceptar un alto el fuego. Sin embargo, los rusos tenían demandas máximas con respecto a la guerra en Ucrania, y al mismo tiempo surgió una profunda brecha entre Europa y Estados Unidos por un lado, y entre Estados Unidos y Ucrania por otro, sobre cómo tratar con Rusia.
Trump exigía que Ucrania hiciera concesiones a Rusia y cediera parte de su territorio a cambio de la paz. Pero ni Ucrania ni sus aliados europeos aceptaron esa exigencia. En la práctica, Trump concluyó que, sin la cooperación y el alineamiento de Ucrania y Europa, e ignorando el papel de estos dos actores en una guerra que ya dura más de tres años, no podía lograr la paz y la reconciliación deseadas únicamente mediante un enfoque bilateral con Putin. El último movimiento político de Trump respecto a Ucrania fue su reunión con Vladímir Putin en Alaska. El resultado de esta reunión dependía en gran medida de las negociaciones de Estados Unidos con Ucrania y con los gobiernos europeos.
Tres días después del encuentro entre Putin y Trump en Alaska, el presidente estadounidense se reunió con Volodímir Zelenski y varios líderes europeos en la Casa Blanca, y estos países se opusieron a cualquier concesión territorial a cambio de la paz con Putin. En efecto, las cumbres entre Estados Unidos y Rusia en Alaska y entre Estados Unidos y Europa en Washington no produjeron resultados sobre cómo poner fin a la guerra en Ucrania. Los gobiernos europeos, en numerosas reuniones celebradas en distintos niveles, concluyeron que proporcionar ayuda financiera y militar a Ucrania era la única forma de presionar a Rusia para que pusiera fin a la guerra.
En medio de todo ello, Trump también intentó, mediante repetidas amenazas a Rusia, la imposición de sanciones económicas y el suministro de ayuda militar a Ucrania (aunque con dinero de los gobiernos europeos), alinearse de algún modo con las capitales europeas en su presión sobre Rusia. Pero, a diferencia de antes, Trump condicionó la ayuda militar a Ucrania a que los gobiernos europeos cubrieran sus costos. Al mismo tiempo, surgió una seria diferencia de opiniones entre Europa y Estados Unidos respecto a las sanciones económicas contra Rusia; Trump criticaba constantemente a los gobiernos europeos preguntándoles cómo podían querer ejercer presión económica sobre Rusia mientras seguían recibiendo su gas.
Trump exigía que los gobiernos europeos, en lugar de comprar gas a Rusia, obtuvieran el gas que necesitaban de Estados Unidos, de modo que pudieran tanto cubrir los costos de la guerra en Ucrania como imponer sanciones económicas serias a Rusia. Aunque los gobiernos europeos han establecido un calendario para reducir a cero las compras de gas ruso, no existe consenso entre ellos al respecto. Algunos gobiernos europeos, como Eslovaquia y Hungría, reclaman continuar comprando petróleo y gas a Rusia y consideran que las rutas alternativas de suministro energético son demasiado costosas. Además, estos gobiernos mantienen posiciones diferentes respecto a la postura de la Unión Europea hacia Rusia y creen que este modo de acción política europea frente a Moscú no producirá resultados, y que los perdedores finales de esta guerra serán Ucrania y la Unión Europea.
Esta línea de pensamiento también existe en otros gobiernos europeos, pero no la declaran abiertamente. Mientras tanto, países de Europa del Este como Polonia siguen exigiendo la intensificación de las políticas militares, económicas y políticas contra el Kremlin.
En definitiva, el escenario de sanciones, presión económica sobre Rusia y aumento de la ayuda financiera y militar a Ucrania no ha producido hasta ahora resultados concretos sobre el terreno para Kiev. Por el contrario, Rusia, al intensificar sus ataques militares contra las infraestructuras ucranianas, incluidas las plantas eléctricas, y al hacer volar drones sobre los Estados miembros de la UE, ha creado un profundo desafío político y militar entre los miembros de la Unión Europea y ha generado preocupación entre ellos respecto al compromiso de Estados Unidos de apoyar a los gobiernos europeos frente a las amenazas militares rusas.
Hasta ahora, los estadounidenses han intentado pasar por alto la intensificación de los ataques militares rusos en Ucrania y los vuelos de drones rusos sobre los Estados miembros de la UE, sin considerar este asunto como una amenaza seria entre los miembros de la OTAN. Porque saben muy bien que cualquier reacción ante estas acciones implicaría costos considerables para Washington. En realidad, los movimientos y desarrollos en el ámbito político y militar de la guerra en Ucrania indican que esta crisis, que ya dura casi cuatro años, sigue teniendo un panorama incierto y continuará siendo el desafío político y de seguridad más significativo de la Unión Europea en los próximos años.
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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