Amin Rezaei-Nejad – Experto en Asuntos Internacionales
Trump ha amenazado repetidamente con imponer más aranceles a los miembros del BRICS, evidenciando su temor a que el dólar, pilar del liderazgo económico mundial, se debilite. El corazón del poder global de EE.UU. en las últimas décadas ha latido, además de su poder militar, gracias al dominio indiscutible del dólar. Cualquier esfuerzo significativo para reducir la dependencia de esta moneda se interpreta directamente como un debilitamiento de uno de los pilares fundamentales de su estatus como superpotencia.
La disminución de la dependencia del dólar en el comercio y las reservas globales tendría consecuencias profundas y multifacéticas para EE.UU. El impacto más importante sería la pérdida del «privilegio exorbitante de la deuda», que permite al país financiar déficits comerciales y presupuestarios masivos mediante la impresión de dólares sin enfrentar una inflación severa a corto plazo. La reducción de la demanda global del dólar incrementaría los costos de endeudamiento del gobierno y limitaría su flexibilidad financiera. Desde el punto de vista político, la herramienta clave de las sanciones financieras estadounidenses, altamente dependiente del dominio del dólar y sistemas relacionados (como SWIFT), perdería gran parte de su eficacia. Esto erosionaría la capacidad de Washington para ejercer presión unilateral y debilitaría su influencia geopolítica en general.
El BRICS está utilizando un conjunto de herramientas y mecanismos clave para contrarrestar el dominio del dólar. En primer lugar, fomenta el comercio bilateral en monedas locales (como los acuerdos China-Rusia o China-Brasil), eliminando la necesidad del dólar en transacciones. Segundo, expande los swaps cambiarios entre bancos centrales para facilitar intercambios sin dólares y aumentar la liquidez de las monedas nacionales. Tercero, fortalece sistemas de pago alternativos como el SPFS de Rusia y el CIPS de China para eludir la red SWIFT. Cuarto, incrementa la participación del oro en las reservas como respaldo independiente del dólar. Y quinto, impulsa ideas ambiciosas como una moneda digital común o un mecanismo de liquidación basado en blockchain, además del desarrollo de instituciones financieras independientes como el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) para financiar proyectos y emitir bonos en monedas locales fuera del sistema dominado por el dólar.
Sin embargo, los desafíos internos del BRICS, especialmente los conflictos de intereses y la competencia geopolítica entre miembros como China e India, representan obstáculos significativos para lograr estos objetivos de manera cohesionada. Disputas territoriales, rivalidades en zonas de influencia y los temores de India ante el expansionismo chino podrían ralentizar la toma de decisiones o llevar a compromisos mínimos. Mientras China busca convertir al BRICS en una herramienta antioccidental, India y otros prefieren un enfoque más equilibrado para no dañar sus relaciones con Occidente. El éxito de esta alianza depende de gestionar estas diferencias y encontrar puntos en común más allá de los eslóganes antiamericanos.
La incorporación de países petroleros clave como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Irán al BRICS tiene el potencial de transformar el mercado energético y la geopolítica global. Con casi el 47% de la producción mundial de petróleo, esta alianza tiene una capacidad sin precedentes para influir en las reglas del juego. La venta de petróleo en monedas no dólares podría asestar un golpe histórico al dólar como referencia energética. Una mayor coordinación entre los productores dentro del BRICS también podría afectar los precios y flujos de energía, alterando el equilibrio de poder en el Golfo Pérsico y el mundo.
La fuerte oposición de Trump a la creación de una moneda digital de banco central (CBDC) en EE.UU. está directamente vinculada al temor de debilitar el dólar. Él ve las CBDC no solo como una amenaza a las libertades financieras y una herramienta de control estatal, sino que también le preocupa que el retraso de EE.UU. en desarrollar esta tecnología dé ventaja a competidores como China y posibles iniciativas del BRICS para establecer nuevos estándares en el sistema de pagos digitales y reducir la participación del dólar. Si el BRICS logra crear una moneda común o una red financiera independiente y eficiente, es probable que EE.UU. y sus aliados occidentales reaccionen de manera agresiva, imponiendo sanciones más amplias, presión diplomática, restricciones financieras y mayores aranceles comerciales contra los países e instituciones involucradas.
Occidente utilizará todas sus herramientas para mantener el statu quo, aunque el tamaño de las economías, la enorme población y el poder energético de los miembros del BRICS harán que estas medidas sean menos efectivas que en el pasado.
En última instancia, aunque el BRICS aún enfrenta desafíos internos en cohesión y ejecución de proyectos, su expansión refleja el declive gradual del orden unipolar liderado por EE.UU. El éxito de esta alianza dependerá de gestionar las diferencias entre sus miembros y ofrecer soluciones prácticas para reducir la dependencia del dólar. Incluso sin convertirse en un bloque completamente unificado, el BRICS se ha posicionado como un actor clave en la transición hacia un orden multipolar que dará forma al futuro del sistema global.
«La traducción al español del texto inglés se ha realizado mediante inteligencia artificial. Se agradecerá que, en caso de observar algún error o imprecisión, lo comunique a través del sitio web.»


0 Comments