Rahman Gahramanpour, en una entrevista con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, señaló: «Se suponía que Trump no asistiría a la reciente cumbre de la OTAN en Países Bajos. Sin embargo, con su presencia demostró que, dadas las circunstancias actuales, ha pospuesto su decisión de reducir el apoyo a la OTAN.» Y añadió: “La asignación del 5% del PIB de los países miembros como presupuesto de la OTAN durante esta cumbre fue una decisión muy significativa, que demuestra que Trump estaba al tanto de este tema, lo que lo motivó a asistir.»
Agregó: “Anteriormente, los miembros de la OTAN, especialmente algunos países europeos, no estaban dispuestos a aceptar tal aumento presupuestario, sin embargo, la aprobación de esta medida indica que ambas partes han cedido en sus posiciones. Los países europeos, en particular Alemania, finalmente concluyeron que, dadas las condiciones actuales, necesitan que la OTAN se mantenga fuerte para cumplir sus misiones, especialmente en lo que respecta a la seguridad de toda Europa bajo un escudo defensivo unificado.»
Acerca del escudo defensivo europeo unificado, el experto afirmó: «Es un proyecto ambicioso, pero hoy, cuando Europa enfrenta una grave amenaza por parte de Rusia, se ha convertido en una necesidad para el continente.»
Continuó: «Esta cumbre coincidió con el fin de la guerra de 12 días entre Irán y el régimen israelí, el aumento de los enfrentamientos en Ucrania y el cese de las hostilidades entre Pakistán e India. Estos acontecimientos han generado inquietud en la comunidad internacional ante la creciente militarización del sistema globarl y el aumento en el número de conflictos. Por ello, los países del mundo deben elevar su preparación en materia de defensa y militar y en este marco, si la OTAN quiere mantener su eficacia, debe adquirir más armamento. La OTAN considera que debe equiparse con tecnologías avanzadas, como la cuántica y la inteligencia artificial, para poder resistir a Rusia.»
Refiriéndose al lanzamiento del misil balístico intercontinental RS-26 (Rubzh) por parte de Rusia hacia Ucrania, el experto dijo: «Este lanzamiento fue un hito importante, ya que se trata de una versión mejorada de un misil cuya fabricación y uso estaban prohibidos por acuerdos de control de armamento. Estos misiles son difíciles de interceptar y su capacidad destructiva es considerable. En tales condiciones, la OTAN necesita acceder a nuevas tecnologías para mantener su poder.”
Gahramanpour enfatizó: «La cumbre de los Países Bajos demostró un consenso relativo respecto a la necesidad de equipar a la OTAN a las exigencias de una era marcada por la expansión de los conflictos militares, y la aceptación de aumentar el presupuesto militar hasta el 5% del PIB de los países miembros se inscribe en esa línea. De algún modo, este hecho muestra que la amenaza de Rusia sigue vigente para Europa y la OTAN.»
En respuesta a la pregunta de si la visión europea sobre mantener a la OTAN está centrada únicamente en enfrentar a Rusia en el contexto de la guerra con Ucrania dijo: «Tanto en Rusia como en Europa se ha extendido la creencia de que las relaciones entre ambas partes no volverán a ser como antes de 2011. Las políticas rusas evidencia este cambio, y para los europeos se ha producido una separación estratégica. Por ello, la OTAN contempla su seguridad regional como una cuestión a largo plazo. En relación con la creciente militarización de la política internacional, el uso del poder coercitivo está resurgiendo, y el tabú en torno al uso de la fuerza y el militarismo se está desmoronando. Es decir, Europa se está equipando no solo para enfrentar a Rusia, sino también para asumir un papel más militarizado a nivel nacional y regional en la política internacional.»
Este experto en asuntos internacionales comentó sobre algunas decisiones de Alemania, Reino Unido y Francia respecto al fortalecimiento de su capacidad defensiva a nivel nacional: “A pesar de que los tres países buscan ampliar sus armamentos militares, incluso aquellos capaces de portar armas nucleares, cada uno enfrenta sus propios desafíos y sigue directrices particulares que deben ser analizadas por separado. Por ejemplo, el enfoque de Alemania difiere del de Francia, que aspira a liderar la Unión Europea. Mientras Alemania y Francia son miembros de la Unión Europea, el Reino Unido no lo es; sin embargo, comparte con la OTAN y sus objetivos.»
El experto subrayó: «Las preocupaciones de seguridad colectiva son actualmente el mayor desafío de Europa, que han surgido bajo la influencia del ataque ruso a Ucrania, las políticas de Trump hacia Europa y su tono despectivo tanto político como militar contra Europa, y el creciente carácter militarizado de la política internacional. Ellos concluyeron que deben tomar medidas efectivas para establecer un escudo defensivo unificado en Europa y fortalecer la OTAN, como se evidenció claramente en la cumbre celebrada en los Países Bajos.»
Sobre la perspectiva de la OTAN en relación con la intervención y el ataque de Estados Unidos a las instalaciones nucleares iraníes, Gahramanpour declaró: “Respecto a este ataque, es necesario analizar por separado la visión de la OTAN y la de los países europeos. La postura de Europa fue la misma que expresó el canciller alemán. Ellos están contentos con este ataque, porque desde su punto de vista, Estados Unidos se vengó de algún modo por el apoyo de Irán a Rusia en la guerra de Ucrania. El sentimiento de venganza de los europeos hacia Irán es tan fuerte que, si las condiciones lo permiten, podrían incluso dejar la amenaza de usar el mecanismo de disparo. Al mismo tiempo, los europeos también han jugado papeles importantes. Por ejemplo, el presidente francés se opuso abiertamente al tema del ‘cambio de régimen en Irán’, que el régimen israelí intentaba lograr tras estos ataques, sin embargo, al mismo tiempo, ha ayudado a ese régimen a enfrentar los misiles iraníes y a mejorar su equipamiento militar. Pero el caso de la OTAN es diferente.»


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