Foad Izadi, en una conversación con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, declaró: «El regreso del caso de Venezuela a la parte superior de la agenda de Washington no es casual; porque Venezuela es un país con vastas reservas de petróleo, minas de oro y otros recursos minerales, abundante agua y tierras fértiles que, durante el último siglo, ha captado continuamente la atención de Estados Unidos». Desde la perspectiva de este analista de asuntos estadounidenses, esta misma abundancia de recursos ha convertido a Venezuela en un objetivo permanente para las políticas de contención y ejercicio de influencia, y cada vez que los proyectos políticos o económicos de Washington no han dado resultado, la opción militar y securitaria se ha planteado como alternativa.
Izadi recuerda que «los gobiernos estadounidenses han intentado repetidamente, mediante presiones multi-nivel, desde sanciones y guerra psicológica hasta el apoyo a opositores internos, forzar a Caracas a someterse, pero los fracasos consecutivos en alterar el balance interno han causado que la ‘lucha contra las drogas’ se convierta en una cobertura adecuada para intensificar la presión». Según este profesor universitario, «si el objetivo real fuera contener el narcotráfico, obviamente el enfoque debería estar en la frontera con México, la ruta principal de entrada de drogas a Estados Unidos, y no en un país que está a miles de kilómetros del territorio estadounidense y del cual no depende la ruta predominante del narcotráfico».
Desde el punto de vista de este experto en asuntos estadounidenses, «la historia de América Latina está llena de ejemplos en los que la creación intencional de crisis por parte de Estados Unidos se ha convertido en una herramienta para la explotación geopolítica». Él ve la reutilización del patrón de «diplomacia de cañonero» como una señal de que Washington intenta, mediante la demostración de poder naval y aéreo en el Caribe, alterar los cálculos de Caracas y apretar el cerco de la presión. El despliegue de buques y aeronaves avanzadas en las proximidades de Venezuela, aunque sea bajo el pretexto de enfrentar a los cárteles, tiene, en la práctica, una función política: enviar un mensaje contundente a Maduro y sus aliados y probar la capacidad de resistencia interna en ese país.
Escenarios probables
Según el relato de Foad Izadi, la preocupación sobre el «desbordamiento de la crisis» más allá de las fronteras de Venezuela hacia la región de América Latina no es solo una advertencia teórica. Su referencia a la advertencia del presidente de Colombia sobre repetir la «experiencia de Siria» en América Latina muestra que los actores periféricos también son sensibles a las consecuencias no deseadas de una intensificación de la presión militar. Este analista de asuntos estadounidenses subraya que, «aunque Washington en sus declaraciones oficiales no habla de cambio de régimen, vincular a Venezuela con el narcoterrorismo y mostrar poder en el Caribe podría profundizar las grietas internas y empujar al país hacia la polarización y conflictos violentos».
Por otro lado, Izadi, recordando las posturas de John Bolton, el ex Asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., destaca la afirmación de que «el tema del petróleo está en el corazón de los cálculos». Según él, «cuando un alto funcionario estadounidense dice abiertamente que ‘tanto petróleo de Venezuela, ¿por qué no debería estar en manos de empresas estadounidenses?’, significa que la capa económica es un motivador poderoso para mantener la presión». Sin embargo, el analista de asuntos estadounidenses enfatiza que «los proyectos anteriores de Washington para derrocar al gobierno venezolano no han tenido éxito y no está claro que la militarización del caso pueda generar logros sostenibles; los costos humanos, económicos y políticos de tal opción podrían superar los beneficios declarados».
En el análisis de Izadi, la estrategia actual de Estados Unidos es un conjunto de «pruebas»; desde la guerra psicológica y mediática hasta acciones limitadas en el terreno, cuyo objetivo es medir el umbral de tolerancia de Caracas y sus aliados. Él dice: «Podría seguirse el patrón de operaciones limitadas y puntuales contra objetivos etiquetados como cárteles para crear un efecto disuasorio sin asumir los costos de una guerra extensa». No obstante, el experto en asuntos estadounidenses advierte que «incluso los golpes limitados podrían, por un error de cálculo, desencadenar un ciclo de acción y reacción que es difícil de controlar».
Foad Izadi también considera importante la dimensión regional del tema y afirma: «En un entorno donde algunos gobiernos están preocupados por las consecuencias desestabilizadoras, cada movimiento de Washington tendrá un reflejo más allá de las fronteras de Venezuela». En su opinión, «los actores regionales, aunque puedan apoyar retóricamente la lucha contra el narcotráfico, en la práctica son cautelosos respecto a una intensificación de la tensión militar en su vecindario; porque las economías interconectadas de América Latina tienen una resiliencia limitada frente a shocks de seguridad».
Izadi ve el margen de maniobra de Caracas a nivel internacional dependiente de una red de relaciones económicas y políticas que puede neutralizar parte de las presiones. Este analista de asuntos estadounidenses enfatiza que «el aumento de la cooperación bilateral y multilateral, desde el ámbito energético y de productos básicos hasta los servicios técnicos, puede proporcionar tiempo y un respiro para Venezuela». Según él, «fortalecer la infraestructura de intercambio, las rutas de pago y los vínculos logísticos reduce los costos de las sanciones y la presión y evita que la crisis se convierta en un colapso social».
Desde el ángulo de las oportunidades, Foad Izadi enfatiza que la situación actual, con todas sus dificultades, puede ser una plataforma para profundizar la cooperación de países independientes con Caracas. Este profesor universitario cree que «toda ayuda a la resiliencia del pueblo y el gobierno venezolano, desde la transferencia de experiencia y tecnología hasta la asistencia humanitaria, en última instancia contribuye a la estabilidad regional y reduce el peligroso patrón de ‘ingeniería de cambio de régimen'».
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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