Arash Rezavi, en una conversación con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, declaró: «Aunque los europeos han impuesto en los últimos años las restricciones económicas más extensas y severas de su historia contra Moscú, estas medidas aún no han logrado cumplir plenamente los objetivos estratégicos previstos». Según él, «desde 2014 y tras la crisis de Crimea, el enfoque de la Unión Europea hacia Rusia fue gradual y cauteloso. Las sanciones en ese momento tenían principalmente un carácter simbólico e incluían la congelación de activos de algunos funcionarios rusos, restricciones a la exportación de tecnologías avanzadas y prohibiciones de viaje para individuos. Estas restricciones eran menos severas y tenían un alcance más limitado en comparación con la política de sanciones de Estados Unidos, ya que algunos miembros clave de la Unión Europea en ese momento no estaban dispuestos a cortar las rentables relaciones económicas con Moscú».
El analista del ámbito económico continúa: «Sin embargo, el inicio de la operación militar rusa en Ucrania en febrero de 2022 marcó un punto de inflexión en el enfoque de sanciones de Bruselas. En los últimos dos años, la Unión Europea ha aprobado 14 paquetes de sanciones integrales que apuntan a casi todos los sectores clave de la economía rusa, incluidos energía, el sistema financiero, la industria militar-industrial e incluso los sectores de servicios y transporte. Por primera vez, el concepto de sanciones secundarias, que antes era exclusivo de las políticas de sanciones de Estados Unidos, se incorporó a la agenda de la Unión Europea para someter a cualquier cooperación de terceros países con Moscú a una presión adicional».
En opinión de Rezavi, a pesar de estas medidas, «la pregunta principal sobre el grado de efectividad de estas sanciones sigue siendo igual de pertinente». Al respecto, subraya: «La evidencia estadística indica que, aunque las sanciones han causado daños significativos a la economía rusa, especialmente en el ámbito de los ingresos energéticos y la inversión extranjera, este país, al adoptar una estrategia de diversificación de socios comerciales y giro hacia Oriente, ha compensado una parte significativa de las pérdidas sufridas. La expansión de la cooperación económica con China, India y los países de Asia Occidental permitió a Rusia reemplazar parte de los mercados perdidos en Europa con nuevos destinos».
Este experto también señala los desafíos internos de la Unión Europea en la implementación coherente de las sanciones y dice: «Las diferencias en los intereses nacionales entre los miembros de la Unión, especialmente los países con alta dependencia de las importaciones de energía de Rusia, han hecho que la política de sanciones de la UE carezca de la cohesión y coordinación necesarias. En algunos casos, las interacciones económicas encubiertas con Moscú muestran que parte de la capacidad sancionadora de la Unión se ha visto debilitada debido a la falta de un consenso político completo». Según el experto en economía internacional, «uno de los desarrollos más importantes después de 2022 es el cambio en la naturaleza cualitativa de las políticas de sanciones de la UE». Al respecto, añade: «A diferencia del pasado, cuando las sanciones se aplicaban principalmente con objetivos simbólicos y políticos, ahora Europa busca crear mecanismos de evaluación continua para determinar hasta qué punto estas restricciones han logrado alterar el desempeño económico de Rusia. Este nuevo enfoque ha situado el tema de la efectividad de las sanciones en la agenda principal de los líderes europeos e incluso se ha planteado el debate sobre castigos más severos para los infractores de estas restricciones».
No obstante, Rezavi subraya que «las sanciones económicas por sí solas no pueden lograr un cambio en el comportamiento geopolítico de Rusia. La experiencia histórica muestra que la presión externa prolongada puede conducir al fortalecimiento de estrategias económicas y a la adopción de políticas alternativas. En el caso de Rusia, la evidencia indica que el país, mediante el desarrollo de industrias nacionales, la sustitución de importaciones y la inversión en sectores clave, avanza por la vía de reducir la dependencia de la economía occidental».
Para concluir, este analista económico enfatiza que «la Unión Europea inevitablemente tendrá que revisar su estrategia de sanciones en un futuro próximo. La falta de un consenso completo dentro de la Unión, las limitaciones de la capacidad de presión económica y el surgimiento de potencias no occidentales aliadas con Moscú han aumentado la necesidad de diseñar políticas más inteligentes. De lo contrario, la continuidad del statu quo no solo reducirá la eficacia de las sanciones, sino que también podría conducir al debilitamiento de la posición geopolítica de la Unión Europea en el sistema internacional».
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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