Hamid Khosh Ayand, experto en cuestiones regionales
En los últimos cuatro años, Arabia Saudí y el régimen sionista han dado pasos importantes hacia el compromiso y la cooperación regional gracias a los esfuerzos de Estados Unidos, pero hoy, debido a diversas razones, incluidas las consecuencias estratégicas de la Operación Tormenta de Al-Aqsa para el régimen sionista, la guerra de Gaza y sus dimensiones internacionales, las presiones debidas a la opinión pública, la expansión de los sentimientos anti-sionistas en la región y los países islámicos, así como la resistencia del régimen sionista al reconocimiento de Palestina como país independiente, el proceso de reconciliación entre Riad y Tel Aviv ha sido lento y obstaculizado.
A pesar de esto, el gobierno de Estados Unidos todavía está tratando de avanzar en el plan de compromiso, e incluso durante meses de conversaciones inconclusas de alto el fuego entre el régimen sionista y Hamás, no ha detenido sus esfuerzos diplomáticos para establecer relaciones diplomáticas entre Riad y Tel Aviv.
Recientemente, el gobierno de Biden ha incluido en su agenda el fortalecimiento de las relaciones de defensa y seguridad con Arabia Saudí como un incentivo para lograr la firma del acuerdo de paz entre este país y el régimen sionista. En este sentido, con el objetivo de facilitar y acelerar el proceso de paz entre Riad y Tel Aviv, la Casa Blanca está ultimando un tratado con Arabia Saudí que obliga a Estados Unidos a defender este país árabe contra ataques extranjeros.
Aún no se ha publicado un informe oficial sobre los detalles de la propuesta de seguridad y defensa de Biden a Riad, pero según las especulaciones existentes y las noticias de fuentes occidentales, lo que el gobierno de Estados Unidos ha presentado a Arabia Saudí es algo parecido al tratado de seguridad y defensa de este país con Japón que se firmó en los años 60.
Según este acuerdo que forma parte de un acuerdo militar, defensivo y de seguridad más amplio, Estados Unidos se comprometerá a defender a Arabia Saudí contra ataques militares extranjeros. Por otro lado, a Estados Unidos se le permitirá utilizar la tierra y el cielo de Arabia Saudí para proteger sus intereses y los de sus socios y aliados en la región. Además, Riad recibirá equipamiento militar avanzado de Estados Unidos a cambio de detener la compra de armas chinas y restringir la inversión china en este país.
La implementación del tratado de defensa y seguridad de Estados Unidos con Arabia Saudí requiere la aprobación de dos tercios de los miembros del Senado, lo que hace difícil el proceso de su firma, a menos que el Senado estadounidense esté seguro de la firma del plan de paz entre Riad y Tel Aviv.
Aunque la oferta de defensa y seguridad del gobierno estadounidense a Arabia Saudí es tentadora, este acuerdo no se ha firmado con ningún país excepto Japón en los últimos sesenta años, porque según el análisis de costo-beneficio, esto tiene muchos costos para Riad y, a largo plazo, enfrenta a Arabia Saudí con amenazas estratégicas.
La firma de un acuerdo de este tipo, permitirá a Estados Unidos acceder al territorio saudí, lo que no solo es una violación de la independencia, soberanía, seguridad nacional e integridad territorial de Arabia Saudí, sino que también complica las relaciones exteriores de Riad con los países de la región, especialmente en el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo Pérsico.
Teniendo en cuenta las consecuencias políticas, sociales y de seguridad de la presencia de fuerzas estadounidenses en otros países, esta cuestión también puede provocar serias preocupaciones a nivel de la opinión pública saudí.
Hoy en día, la opinión pública árabe es muy consciente del hecho de que los indicadores políticos y de seguridad en los países que tienen diversas formas de tratados militares y de seguridad con Estados Unidos o países en los que se encuentran fuerzas y bases militares estadounidenses, están en una situación desfavorable. Al mismo tiempo, los gobiernos de los países en los que Estados Unidos tiene algún tipo de presencia, también se enfrentan a serios desafíos por parte de la opinión pública y las corrientes políticas internas debido a la creciente tendencia de los sentimientos anti estadounidenses.
Por otro lado, a pesar de los amplios esfuerzos y propuestas de defensa y seguridad de Estados Unidos a Arabia Saudí, el proceso de paz enfrenta obstáculos y desafíos difíciles, de los cuales se mencionan los más importantes: En primer lugar, tras la Tormenta de Al-Aqsa y la guerra de Gaza, la paz con el régimen sionista se ha convertido en una cuestión costosa y desafiante. La presentación de la nueva propuesta de defensa de Biden a Riad muestra claramente este hecho.
Además, a la hora de tomar decisiones relativas a un compromiso con Israel, Arabia Saudí no puede ignorar la opinión pública nacional y regional y las presiones resultantes, así como la ira generalizada que se ha formado contra este régimen después de su ataque a Gaza. Ignorar las sensibilidades de la opinión pública, también puede provocar la ira y reacción de los grupos de Resistencia en la región.


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