Barsam Mohammadi – Experto en asuntos regionales
En la actualidad, cualquier observador imparcial que siga los desarrollos en el Frente de la Resistencia se da cuenta claramente de que el intento del régimen sionista de separar el frente libanés de posibles negociaciones Irán–EE. UU. no es simplemente un error táctico, sino un desprecio por las realidades objetivas sobre el terreno. Los medios en hebreo informan que el ejército del régimen sionista ha recomendado al gabinete gubernamental intensificar sus ataques en el sur del Líbano antes de cualquier posible acuerdo, pero las mismas fuentes enfatizan que este proyecto hasta ahora ha fracasado. La razón radica en la profundidad estratégica de la conexión de Hezbolá con el Líbano, la región y el Eje de la Resistencia.
Para entender por qué el Líbano no puede separarse del Frente de la Resistencia, primero se debe comprender la posición de Hezbolá dentro del Líbano. Durante las últimas cuatro décadas, Hezbolá se ha convertido, más allá de un grupo militar o partido político, en una parte inseparable del tejido social, político, económico, cultural y de seguridad del Líbano. Al proporcionar una extensa red de servicios sociales, de salud, educativos y de reconstrucción posbélica, Hezbolá ha establecido una sólida base social para sí mismo entre los chiitas y sunitas del Líbano, e incluso más allá, entre otros segmentos de la sociedad libanesa, incluidos los cristianos.
Contrario a las narrativas predominantes en los medios occidentales, Hezbolá nunca ha sido un actor externo impuesto al Líbano; más bien, es un fenómeno nacido fundamentalmente de la ocupación y los crímenes del régimen sionista e influenciado por la resistencia popular. La experiencia histórica ha demostrado que cada vez que un país es objeto de invasión y ocupación, surgen movimientos de resistencia que, tras el fin de la ocupación, continúan existiendo debido a su eficacia y a la confianza pública. La resistencia libanesa surgió precisamente de esta necesidad y hoy se ha convertido en un símbolo de firmeza frente a la agresión.
A nivel regional, Hezbolá ha desempeñado un papel sin parangón en la creación de disuasión frente al régimen sionista. En ausencia de Hezbolá, el Líbano mismo podría no existir hoy, y el país podría haber caído bajo la ocupación del régimen sionista hace años. La humillante derrota del régimen sionista en 2000 y, posteriormente, el colapso del mito del ejército invencible durante la Guerra de los 33 Días en 2006 cambiaron de manera permanente las ecuaciones de seguridad en la región. Por primera vez, en circunstancias en las que los ejércitos árabes regulares habían fracasado en derrotar al régimen, un movimiento popular logró perturbar el equilibrio de poder. Estos logros, junto con las victorias de Hezbolá frente a las repetidas agresiones del régimen sionista contra el Líbano en los últimos años, transmitieron a todas las naciones de la región el mensaje de que la resistencia es posible y la victoria alcanzable.
El hecho de que el régimen sionista busque hoy la destrucción de Hezbolá se debe precisamente a las funciones exitosas y logros estratégicos que Hezbolá ha alcanzado no solo para el Líbano, sino también para la región. Sin embargo, lo notable es que incluso los funcionarios militares y políticos del régimen sionista hablan abiertamente de su incapacidad para destruir o desarmar completamente a Hezbolá.
En los últimos días, oficiales superiores del régimen sionista han reconocido que “desde el principio estaba claro que la guerra en el Líbano no conduciría al desarme de Hezbolá”. Esta admisión, proveniente de quienes han sufrido derrotas en dos ocasiones durante los últimos cuarenta años, tiene un significado profundo. Si el régimen sionista, tras la humillante retirada de 2000 y luego la guerra de 2006, e incluso tras los eventos de los últimos dos años y el asesinato de Sayyed Hassan Nasrallah y de un gran número de comandantes de la resistencia libanesa, aún no ha logrado derribar este movimiento, tampoco tendrá una perspectiva prometedora de alcanzar ese objetivo hoy.
La situación en el frente norte del régimen sionista refleja por sí sola una amarga realidad para Tel Aviv. Los orientalistas sionistas afirman abiertamente que los asentamientos del norte se han desvinculado de la autoridad del régimen israelí y que sus habitantes no confían ni en el gabinete ni en el ejército. Los drones suicidas de Hezbolá han infligido fuertes pérdidas al ejército del régimen sionista, y los comandantes sionistas todavía tienen un largo camino por recorrer para enfrentar esta amenaza. Un frente cuyos habitantes no han regresado a sus hogares y donde la vida normal no se ha reanudado es un frente paralizante y generador de crisis para cualquier gabinete dentro del régimen sionista.
El punto clave que no debe pasarse por alto es la naturaleza de la coordinación entre el frente libanés y el Eje de la Resistencia. Esta coordinación no es una relación jerárquica y directiva, sino una convergencia estratégica basada en intereses, amenazas y aspiraciones compartidas. Con una comprensión profunda de las ecuaciones regionales y preservando su independencia operativa en el ámbito interno del Líbano, Hezbolá, en plena coordinación con los otros pilares del Frente de la Resistencia, se considera parte de cualquier acuerdo futuro en la región.
Analistas sionistas destacados también han descrito un posible acuerdo Washington–Teherán como altamente perjudicial para el régimen y argumentan que el único ganador en este escenario sería Hezbolá. ¿Por qué? Porque cualquier acuerdo que no garantice un alto el fuego en el Líbano es un acuerdo incompleto e insostenible.
En resumen, el frente libanés es inseparable del Frente de Resistencia Islámica no por una elección táctica, sino debido a su coordinación estratégica y operativa profundamente arraigada con este. El esfuerzo del régimen por romper esta conexión es un proyecto ilusorio cuyo fracaso reconocen incluso sus propios funcionarios. La historia se repetirá una vez más, quizá con mayor determinación que en periodos anteriores. La resistencia en el Líbano se ha arraigado tan profundamente que separarla de cualquier solución política o militar solo perjudicará a quienes alimenten tal ilusión. De igual manera, cualquier acuerdo regional que no tome en cuenta el frente libanés será un acuerdo incompleto e irrealista.
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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