El fracaso en Gaza, el talón de Aquiles de Netanyahu
Mohammad Saleh Sedghian, en diálogo con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, afirmó: «El fracaso del ejército del régimen sionista en alcanzar el objetivo pre -anunciado por Netanyahu —la liberación de los prisioneros del régimen israelí en Gaza— se ha convertido en su mayor desafío político.» Tras los eventos de octubre de 2023, Netanyahu inició una amplia operación militar con el fin de liberar a los cautivos, pero, después de más de un año, la mayoría sigue en cautiverio. Este fracaso, que contradice sus promesas iniciales, ha erosionado gravemente la confianza pública en su liderazgo. Según el director del Centro Árabe de Estudios sobre Irán, «la encuesta de Maariv revela que solo el 48% de los participantes considera a Netanyahu confiable en cuanto a su compromiso con la liberación de los prisioneros, lo que podría ser un indicio de la frágil confianza en su liderazgo.»
El experto en asuntos de Asia Occidental destacó: «Este fracaso ha generado amplias críticas de la oposición, incluyendo figuras como Yair Lapid, Benny Gantz e incluso antiguos aliados como Naftali Bennett.» Considera que Netanyahu, para evitar el colapso de su gobierno, prefiere mantener la situación actual, ya que cualquier tregua o acuerdo podría aumentar las presiones internas y provocar la caída de su gabinete.» Esta estrategia, que según Sedghian ha sido criticada por algunos centros de estudios estadounidenses, refleja la debilidad estratégica del gabinete de Netanyahu en la gestión de crisis militares y políticas. La popularidad de su gobierno ha caído a su nivel más bajo desde inicios de 2025, evidenciando aún más su fragilidad.
Los expedientes judiciales: la espada de Damocles sobre Netanyahu
Uno de los factores clave que debilita la posición de Netanyahu son sus problemas judiciales. Sedghian señala: «Incluso antes de los eventos de octubre de 2023, Netanyahu enfrentaba acusaciones de corrupción financiera.» Estos casos, que limitaron sus competencias judiciales, desataron ola de protestas en las calles de Tel Aviv y Jerusalén ocupada. Estas manifestaciones, a menudo acompañadas de consignas contra sus reformas judiciales propuestas de Netanyahu, reflejan una profunda división entre él y sectores de la sociedad israelí.
Según el analista, «aunque hay indicios de un acuerdo encubierto entre Netanyahu y algunas instituciones judiciales para reducir presiones, pero esta medida no ha logrado contener el descontento público.» Sedghian menciona los esfuerzos de algunos equipos legales dentro del régimen sionista que buscan usar el fracaso en la liberación de prisioneros y los casos judiciales como palanca para apartar a Netanyahu del poder. Sin embargo, Sedghian considera poco probable este escenario debido a la vasta experiencia política de Netanyahu, aunque las continuas presiones judiciales podrían socavar gradualmente su base política. Esta situación, especialmente en un contexto donde el partido del sionismo religioso liderado por Bezalel Smotrich, según una encuesta de Maariv, con el 1.6% de los votos, no alcanza el umbral del 3.25% necesario para ingresar al parlamento, ha vuelto aún más frágil a la coalición gobernante.
Asfixia mediática y el fallido intento de Netanyahu por ocultar la crisis
Sedghian también señala la estricta censura mediática en el régimen sionista como un factor clave que agrava la crisis interna. Citando declaraciones de periodistas en Palestina ocupada, habla de un férreo control sobre los medios. Según el director del Centro Árabe de Estudios sobre Irán, «los medios en hebreo tienen prohibido mostrar imágenes completas de las protestas o la realidad en las ciudades, e incluso los ángulos de filmación están severamente restringidos.» Esta Asfixia mediática, destinada a ocultar la magnitud de la crisis, ha alimentado la desconfianza pública y profundizado más la brecha entre el gobierno y la sociedad.
Sedghian enfatiza: «Informes de centros de estudios estadounidenses pintan un panorama crítico del régimen sionista, donde los fracasos militares, judiciales y políticos están entrelazados.» Estas limitaciones mediáticas, especialmente tras la caída sin precedentes en la popularidad del gabinete de Netanyahu en 2025, demuestran un intento fallido de manipular la opinión pública. Él sostiene que esta política, en lugar de reducir tensiones, ha exacerbado el descontento y fortalecido las protestas callejeras. Las manifestaciones constantes, ya sea por motivos políticos o por el fracaso en liberar a los prisioneros, son prueba de ello.
Perspectivas electorales y el inevitable declive de la posición de Netanyahu
Según Sedghian, el panorama político de Netanyahu en caso de elecciones anticipadas es extremadamente sombrío. La encuesta de Maariv indica que, si Naftali Bennett compite con un nuevo partido, los escaños de Netanyahu caerían a 21 y su coalición a 44, mientras que Bennett obtendría 25 escaños. Este cambio, sumado a los 71 escaños que ganarían los partidos opositores (incluyendo 66 de partidos judíos y 10 de partidos árabes), sellaría la caída de su gobierno. En efecto, los fracasos militares, los casos judiciales y las crecientes presiones de la oposición en los territorios ocupados han minimizado sus posibilidades de victoria.
El analista también menciona el deterioro de la relación entre Netanyahu y Donald Trump, que en su momento fue uno de sus puntos fuertes. Aunque Netanyahu sigue usando retórica amistosa hacia Trump para reforzar su posición, pero esta relación no tiene el mismo impacto que antes, especialmente porque los lobbies judíos en EE.UU., aunque lo apoyan, no le brindan el respaldo incondicional de antes. Esta situación, junto el surgimiento de rivales como Bennett —que según Maariv tiene una creciente base social—, oscurece aún más el futuro político de Netanyahu. Por ello, Sedghian predice: «La continuidad de estas crisis, especialmente si se suman más fracasos en la gestión interna, podría llevar a elecciones anticipadas y marcar el fin de la era política de Netanyahu.»
Sedghian subraya: «El régimen sionista, bajo el liderazgo de Benjamin Netanyahu, atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia política.» El fracaso en liberar prisioneros, los casos judiciales, la censura mediática y la disminución del apoyo político han debilitado su posición. Afirma, aunque, gracias a su experiencia, Netanyahu ha resistido hasta ahora, pero las recientes encuestas reflejan un declive en su base social y política.
El director del Centro Árabe de Estudios sobre Irán también destaca: «El surgimiento de rivales como Bennett, la reducción de escaños de la coalición gobernante y el descontento público aumentan la probabilidad de la caída del gabinete y de elecciones anticipadas.» No obstante, una victoria de Netanyahu en tales comicios parece altamente improbable, dados sus fracasos acumulados y las presiones internas. El futuro del régimen sionista depende de su capacidad para manejar estas crisis multifacéticas, pero los indicios sugieren que su era está llegando a su fin.


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