El contexto global de la transición hacia un orden multipolar
Mohsen Rouhi Sefat, en una conversación con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, afirmó: «El sistema internacional está en transición de un unilateralismo liderado por Estados Unidos hacia una estructura multipolar, donde potencias emergentes como China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica desempeñan roles más prominentes. Esta transición implica una reducción gradual del dominio y la hegemonía estadounidense, así como el surgimiento de coaliciones económicas y políticas como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái, que actúan como contrapesos frente a Occidente. Estas coaliciones no solo están redefiniendo las reglas del juego global desde una perspectiva económica, sino también política y cultural».
El analista senior en asuntos internacionales destacó: «Irán, como un país con capacidades geopolíticas e históricas destacadas, tiene naturalmente un lugar potencial en este nuevo orden». Sin embargo, añadió: «Para desempeñar un papel efectivo en este orden, Irán necesita unirse a un ‘sistema’ o coalición multilateral, ya que actuar solo en un mundo donde las relaciones profundas y multifacéticas son clave resulta difícil. Por ello, la cooperación con los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái adquiere una importancia estratégica. No obstante, estas colaboraciones enfrentan obstáculos, como las presiones de Estados Unidos sobre los países que buscan profundizar sus relaciones con Irán, lo que dificulta el establecimiento de vínculos sólidos y duraderos».
Oportunidades de cooperación con los BRICS y Shanghái
Rouhi Sefat continuó su análisis señalando que «los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái, como entidades multilaterales, brindan una plataforma para expandir la cooperación económica y política entre los países del Sur Global. Al unirse a estas instituciones, Irán puede aprovechar oportunidades como el acceso a nuevos mercados, la atracción de inversiones y el fortalecimiento de la cooperación regional». El analista sostiene que «estas coaliciones pueden ayudar a Irán a reducir las presiones del sistema internacional dominado por Occidente y consolidar su posición en el nuevo equilibrio de poder».
Como ejemplo, mencionó que «China, como uno de los pilares centrales de los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái, ha establecido relaciones estratégicas con países como Pakistán, a las que se refiere como ‘relaciones de hierro’. Este modelo de cooperación demuestra la capacidad de potencias como China para formar alianzas duraderas. Por lo tanto, Irán, con su posición geopolítica privilegiada y sus abundantes recursos naturales, puede inspirarse en estos modelos y salvaguardar sus intereses nacionales de manera mutua y equilibrada».
No obstante, el experto reconoció que «el éxito de estas colaboraciones requiere ciertas reformas internas en Irán y el fortalecimiento de capacidades diplomáticas para aprovechar mejor los marcos de cooperación multilateral, sin perder independencia en su accionar».
Desafíos institucionales y geopolíticos
El analista senior en asuntos internacionales señaló: «A pesar de las oportunidades existentes, hay varios obstáculos en la cooperación de Irán con los bloques orientales, entre los cuales destacan las diferencias institucionales entre los miembros de los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái. Las rivalidades geopolíticas entre estos miembros, como las tensiones entre China e India, pueden impedir la formación de acciones colectivas efectivas frente a Occidente».
Rouhi Sefat también destacó que «algunos países, como Pakistán, a pesar de sus limitaciones de desarrollo, han logrado una mejor posición en estos bloques gracias a sus habilidades diplomáticas y humanas. En cambio, Irán, a pesar de sus mayores capacidades, aún no ha logrado explotarlas plenamente, cuando debería avanzar hacia relaciones estratégicas más sólidas».
Según Rouhi Sefat, «una de las razones de este fracaso es la falta de comprensión precisa de las realidades del sistema internacional entre los tomadores de decisiones. Esto lleva a Irán a veces a seguir caminos que resultan en obstáculos previsibles, mientras que una diplomacia más anticipatoria podría haber evitado estos problemas. Por ejemplo, la incapacidad de prever ciertas crisis regionales o globales, como la reciente guerra impuesta por los sionistas o las sanciones económicas, refleja una falta de análisis y planificación estratégica prospectiva que debe corregirse urgentemente».
El experto agregó: «Además, las presiones de EE.UU. sobre los socios potenciales de Irán dificultan el fortalecimiento de relaciones con los miembros de los BRICS y Shanghái. Estas presiones llevan a algunos países a evitar vínculos profundos con Irán para eludir sanciones o consecuencias económicas, lo que subraya la necesidad de mejorar las habilidades diplomáticas y establecer relaciones equilibradas».
La estrategia de Irán: del equilibrio a la flexibilidad
Rouhi Sefat enfatizó que «para triunfar en el orden multipolar, Irán debe adoptar una estrategia equilibrada y flexible, ya que no puede resistir solo el dominio occidental y necesita unirse a coaliciones multilaterales. Sin embargo, esta integración no debe costar su independencia. Irán debe aprender de países como India y Pakistán, que han mantenido relaciones estratégicas con ambos bloques (Oriente y Occidente) sin perder flexibilidad».
El analista cree que «fortalecer las capacidades internas, incluyendo recursos humanos especializados y reformas institucionales, es clave para convertir el potencial iraní en logros concretos. Las habilidades humanas y diplomáticas, como las observadas en Pakistán o India, pueden ayudar a Irán a consolidar su posición en el nuevo orden. Esto requiere formar una generación de diplomáticos y políticos familiarizados con las complejidades del sistema internacional y capaces de aprovechar al máximo las oportunidades de cooperación con los bloques orientales».
Según Rouhi Sefat, «Irán también debe adoptar un enfoque proactivo frente a desafíos globales como el cambio climático, la salud pública y la gobernanza cibernética, ya que estos trascienden las divisiones de bloques y exigen cooperación global. Al participar activamente en estos ámbitos, Irán no solo reforzaría su posición en los bloques orientales, sino que también sería reconocido como un actor responsable en el sistema internacional».
Finalmente, concluyó: «La diplomacia multipolar de Irán, si se implementa con una visión calculada, flexible y eficiente, puede generar logros tangibles a nivel nacional e internacional. El éxito de esta estrategia depende de la capacidad de Irán para gestionar las complejidades intrabloques, mantener flexibilidad estratégica y demostrar la eficacia de su política multipolar en la práctica. En un mundo donde las reglas del juego se están reescribiendo, Irán, con sus capacidades históricas y geopolíticas, puede desempeñar un papel central en la configuración de un orden más justo».


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