Farbod Andishmand – Experto en Tecnología
En la última década, la competencia entre China y Estados Unidos en el espacio se ha convertido en uno de los principales ejes de la rivalidad de poder, pero ha ido más allá de los meros aspectos militares y ahora abarca las comunicaciones, la navegación y la infraestructura de información.
Mientras tanto, ¿cómo pueden los países en desarrollo como Irán utilizar tecnologías espaciales de doble uso, especialmente en comunicaciones y navegación, dentro del marco de cooperación con China y Rusia, tanto para satisfacer sus necesidades civiles como para fortalecer sus capacidades de defensa?
El desarrollo espacial en campos civiles, especialmente comunicaciones y navegación, puede ser una herramienta eficaz para mejorar el poder defensivo y la independencia de los países en un orden multipolar.
La perspectiva de la competencia espacial entre China y Estados Unidos
La competencia espacial entre China y Estados Unidos se ha intensificado en los últimos años, ayudando a redefinir las estructuras geopolíticas en la órbita terrestre. Informes publicados por Trivium China indican que los proyectos masivos de redes de satélites en Órbita Terrestre Baja (LEO), desarrollados dentro del marco de «Constelación» en competencia con proyectos estadounidenses, se centran principalmente en la capacidad de comunicación y la infraestructura de información.
Estas redes son capaces de proporcionar Internet de alta velocidad generalizado, posicionamiento preciso y servicios de datos globales, y desempeñar un papel clave en el futuro de la economía digital.
Por otro lado, MeriX, en un informe sobre el internet espacial de China, señala que Pekín está intentando, mediante la utilización de redes de satélites, no solo proporcionar cobertura de comunicación para puntos remotos dentro del país, sino también convertirse en un jugador efectivo en escenarios internacionales; una red capaz de proporcionar servicios públicos de Internet y que puede reemplazar o complementar las redes terrestres.
Aunque estos desarrollos no son puramente militares, debido a la naturaleza de doble uso de la tecnología, pueden apoyar aplicaciones de defensa como comunicaciones tácticas seguras y posicionamiento preciso.
El papel de las tecnologías de comunicación y navegación en la capacidad de defensa civil
Uno de los logros importantes del desarrollo espacial es la capacidad de comunicaciones satelitales generalizadas. Las redes de satélites de nueva generación no solo proporcionan un alto ancho de banda, sino que también permiten una comunicación segura y resiliencia contra interrupciones de las redes terrestres.
Estas características son importantes para aplicaciones civiles, como el desarrollo de áreas remotas, la mejora de servicios de emergencia y la creación de infraestructura de comunicación sostenible, pero también son explotables en el contexto de defensa. Las comunicaciones satelitales seguras pueden actuar como un canal de comunicación de respaldo para las fuerzas de defensa y la gestión de crisis en tiempos de crisis o interrupción de la comunicación terrestre.
En el campo de la navegación, los sistemas globales de posicionamiento por satélite como el GPS estadounidense y sistemas similares en China y Rusia juegan un papel vital en operaciones civiles y de defensa. La capacidad de acceder a múltiples Sistemas Globales de Navegación por Satélite (GNSS) puede aumentar la precisión del posicionamiento, la navegación y la sincronización, una capacidad importante en telecomunicaciones, transporte, logística y gestión de crisis.
Lograr estos datos puede ayudar a aumentar la independencia operativa de los países bajo sanciones occidentales al enfrentar presiones externas.
Oportunidades de cooperación con China y Rusia en el espacio
El núcleo de la oportunidad para los países en desarrollo en la competencia espacial entre China y Estados Unidos reside en cooperar con ambas potencias para reducir la dependencia del sistema espacial occidental. En un informe del RSIS sobre la participación chino-rusa en el Ártico, se menciona la creciente participación de estos dos países en proyectos espaciales. Este tipo de cooperación podría proporcionar un modelo similar de cooperación espacial para países como Irán.
China está desarrollando sus redes de satélites, lo que, con la participación de Irán, podría no solo proporcionar servicios de comunicación a nivel regional, sino también conducir a la creación de capacidades de comunicación independientes de las estructuras occidentales. Además, la cooperación en el intercambio de datos de navegación podría mejorar el acceso a diversos sistemas de posicionamiento internacionales y liberar a Irán de una dependencia completa de un solo sistema.
Rusia, con su larga experiencia en los campos del espacio y la navegación, también puede ser otro socio en el desarrollo de programas espaciales conjuntos. Numerosos informes indican que Moscú, mientras mantiene la cooperación con Pekín, busca fortalecer sus capacidades espaciales para aplicaciones civiles, incluyendo comunicaciones, monitoreo ambiental y gestión de crisis. Irán puede fortalecer su infraestructura espacial utilizando esta capacidad de cooperación.
Gestión de riesgos y marcos legales
La cooperación espacial internacional, si bien proporciona oportunidades estratégicas significativas, también conlleva riesgos legales y de seguridad. Las tecnologías espaciales de doble uso pueden ser mal utilizadas en contextos militares o de espionaje, con consecuencias que pueden extenderse al nivel internacional.
En tal entorno, es esencial desarrollar marcos legales claros para el uso de datos espaciales, el intercambio de información y la gestión de intereses comunes.
Un enfoque operativo es beneficiarse de las experiencias de países que han desarrollado previamente marcos regionales o multilaterales para la cooperación espacial. Estos marcos deben priorizar la transparencia, la seguridad de los datos y las garantías para el uso pacífico del espacio para prevenir posibles malentendidos y tensiones.
La competencia espacial entre China y Estados Unidos no se trata meramente de una competencia de armas o del lanzamiento de satélites militares; se ha convertido en una arena donde las tecnologías clave de doble uso, especialmente las comunicaciones y la navegación, juegan un papel fundamental en el futuro de la economía, la seguridad y la gestión de crisis. Explotar esta tendencia para los países en desarrollo requiere un enfoque estratégico, operativo y multilateral.
La cooperación con China y Rusia en campos espaciales puede proporcionar a los países herramientas civiles con potencial defensivo y ayudar a fortalecer la independencia tecnológica y aumentar la resiliencia contra las presiones externas. Utilizar redes de comunicación por satélite, mejorar el acceso a múltiples sistemas de navegación y participar en proyectos espaciales conjuntos se encuentran entre las soluciones prácticas en este camino.
En última instancia, la competencia entre China y Estados Unidos en el espacio debe ser vista no meramente como un conflicto entre grandes potencias, sino también como una oportunidad para desarrollar capacidades de defensa civiles y fortalecer las capacidades nacionales. Este enfoque puede ayudar a los países en desarrollo a desempeñar un papel más activo e independiente en el orden multipolar emergente.
La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.


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