Hamid Khosh Ayand, experto en cuestiones regionales
La continuación de los crímenes de guerra del régimen sionista contra el pueblo palestino ha provocado que la Resistencia islámica de Yemen, junto con la Resistencia de Palestina, Líbano e Irak, con más seriedad que antes entre al campo de batalla contra los ocupantes.
La reciente operación con un avión no tripulado de Ansarolá en el corazón de Tel Aviv, sin precedentes en su tipo, es la nueva acción de la Resistencia yemení para entrar en una nueva etapa del conflicto. Aunque esta operación es parte de la política de “intensificación continua de las operaciones contra el régimen sionista”, vale la pena ser analizada en términos de su objetivo.
El dron que se utilizó en la operación de Ansarolá se llama Yafa y desde una distancia geográfica de 2 mil kilómetros y pasando por Eritrea, Sudán, Libia, Egipto, el mar Mediterráneo, la Palestina ocupada y el nuevo sistema de defensa aérea multicapa, apuntó la profundidad de la geografía política del régimen sionista, es decir Tel Aviv.
No es tan importante cuánto daño causó dicha operación que ocurrió a 100 metros de la embajada estadounidense, lo importante es el diseño e implementación de una operación tan precisa, compleja e inteligente con consecuencias estratégicas. Una operación que por enésima vez en los últimos meses, demostró el fracaso de la disuasión, la debilidad de la defensa y la posibilidad de infiltrarse en el cielo de la Palestina ocupada, y al mismo tiempo, fuimos testigos de las crecientes capacidades militares de la Resistencia yemení.
Al revisar las declaraciones y reacciones de los medios de comunicación, los círculos políticos y los funcionarios actuales y anteriores del régimen sionista en los últimos días, así como la situación de la guerra, se puede comprender una gran parte de los mensajes y las consecuencias estratégicas de esta operación con un avión no tripulado de Ansarolá en el centro de Tel Aviv:
– La superioridad aérea del régimen sionista ya no es absoluta, y quien diga lo contrario, miente.
– Se ha vuelto imposible crear disuasión contra los ataques militares de Ansarolá, y no se pueden tomar medidas efectivas al respecto;
– El dron Yafa del Ejército yemení que apuntó a Tel Aviv, ha comenzado una nueva e inquietante fase que cambiará el equilibrio de poder;
– La operación en Yemen cambió las ecuaciones del pasado y llevó al régimen sionista a una etapa en la que ya no es un territorio seguro y su pueblo está expuesto a posibles ataques aéreos repentinos y nadie puede impedirlo;
– Los sionistas deben aceptar que la amenaza real que todos ven es “la gran guerra” y las estimaciones de los expertos indican que en caso de tal guerra, unos 5000 drones y diferentes misiles de diferentes regiones de Asia Occidental caerán sobre Gush Dan en Tel Aviv;
– No se logrará la victoria sobre Yemen; Porque existe una gran distancia geográfica entre este país y los territorios ocupados. En este aspecto, el régimen sionista no tiene la capacidad de hacer frente a muchas de las capacidades militares que tiene Ansarolá;
El régimen sionista, que un día era capaz de derrotar a los países árabes más poderosos, hoy, por insistir en continuar con sus políticas beligerantes contra los grupos de Resistencia palestina, cuyas instalaciones y equipos militares no son comparables con los del régimen sionista, se ha hundido en un pantano de crisis y problemas políticos, económicos, sociales, de seguridad etc., de los que no había visto ni una pequeña parte antes.
La razón de tal situación es completamente obvia y tiene sus raíces en la ocupación, los errores de cálculo, los errores estratégicos y la terquedad de los líderes del régimen sionista que quieren garantizar su supervivencia política con la guerra, sin ser conscientes de que esta política da resultados contrarios a largo plazo.
Estos días, el régimen sionista está atravesando un período difícil de su vida política y de su existencia. Israel está al borde del colapso no por parte de los gobiernos, sino por la iniciativa y las operaciones de los grupos de Resistencia islámica; Las discrepancias existentes en los círculos políticos y de seguridad de este régimen criminal indican este hecho.
En cualquier caso, la reciente operación de la Resistencia yemení demuestra que al mostrar sus nuevas capacidades, Ansarolá se prepara para una nueva etapa de la guerra en respuesta a la política del régimen sionista de convertir la guerra en una guerra de desgaste. Esta nueva política definitivamente tendrá consecuencias más peligrosas que las que ha enfrentado el régimen sionista hasta hoy en diversas dimensiones económicas, políticas, de seguridad etc.
Aunque por primera vez el régimen sionista bombardeó abiertamente zonas de Yemen utilizando 20 aviones de combate F-35, tales ataques nunca provocaron una retirada o una parada del proceso adoptado por la Resistencia islámica de Yemen en respuesta a los continuos crímenes del régimen sionista en Gaza. Hezam al-Asad, miembro de Ansarolá, en un comunicado dijo: “Esta operación es solo el comienzo de futuros ataques de las fuerzas armadas yemeníes contra el régimen israelí, y los colonos sionistas, independientemente de su orientación, deberían hacer las maletas para marcharse”.
Ali al-Qahoum, un alto miembro del buró político de Ansarolá, en un comunicado afirmó: “Los sionistas deben saber que el gran Yemen no es como cualquier otro lugar. Yemen aplasta enemigos, ahoga imperios y destruye los planes de ocupación y colonización israelíes, británicos y estadounidenses en la región. Por la voluntad de Dios, Israel desaparecerá. Lo que se avecina será enorme y será muy impactante para los opresores”.
Abdul-Malik al-Houthi, líder de Ansarolá también subrayó: “Los israelíes deberían tener miedo y preocuparse más que nunca y saber que sus estúpidos líderes los están llevando a más peligros. ¡Estamos muy contentos de entrar en una guerra directa con Israel y Estados Unidos!”.


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