Dr. Mohammad Mahdi Mazaheri – Profesor universitario
Afortunadamente, el reciente conflicto de 12 días no se convirtió en un enfrentamiento total ni en una guerra de desgaste gracias a la coordinación y gestión admirable del aparato diplomático y las autoridades militares del país. Además, informes ultrasecretos a los que ha tenido acceso CNN y que han sido publicados muestran que el ataque de Estados Unidos tampoco tuvo un impacto significativo en las instalaciones y centrifugadoras de Irán, y de ninguna manera destruyó el poder nuclear iraní. Sin embargo, parece que la amarga experiencia de las últimas dos semanas dejó múltiples lecciones y mensajes para las autoridades y los tomadores de decisiones de Irán en múltiples dimensiones, y es necesario que los responsables políticos, con una mirada realista, analicen las fortalezas y debilidades existentes y elaboren estrategias futuras para el país aprovechando estas experiencias.
La lección primordial en este ámbito, desde el punto de vista militar, exige replantear las estrategias de disuasión activa. Aunque los precisos ataques con misiles de Irán contra los territorios ocupados, en respuesta a los ataques del régimen israelí contra nuestro país, fueron dignos de elogio y no solo sorprendieron y alegraron a los iraníes, sino también a todos los pueblos de la región, pero los repetidos ataques del régimen israelí contra diversos centros militares, residenciales y algunas infraestructuras energéticas del país dejaron en evidencia la necesidad de crear capas defensivas más profundas y diversas para proteger las infraestructuras críticas y los centros sensibles del país.
Por lo tanto, no debe pasarse por alto que no basta con tener capacidad ofensiva; también debe mejorarse la capacidad de defensa antimisiles y la protección del espacio aéreo nacional. Por otro lado, en el ámbito ofensivo, también debe considerarse la inversión en sistemas furtivos y en superar las defensas del enemigo. Asimismo, dado el tipo de guerra híbrida que el enemigo empleó contra nuestro país, parece que Irán, para competir en guerras modernas, debe prestar más atención a las áreas de la guerra electrónica, la cibernética, la inteligencia artificial, los microvehículos aéreo y los drones ofensivos avanzados.
Otro punto fue la revelación de la colaboración de algunos elementos internos con el régimen israelí, lo que facilitó la tarea a este régimen usurpador. El por qué algunas personas estuvieron dispuestas a traicionar a su país y colaborar con el enemigo puede analizarse y evaluarse desde múltiples perspectivas: la disminución del capital social del sistema político en los últimos años, el aumento de los problemas económicos, el atractivo de las ofertas financieras del régimen israelí, la falta de lealtad de algunos inmigrantes extranjeros hacia Irán, que les ha dado refugio, entre otros factores. Por ello, es necesario que las autoridades de seguridad e inteligencia del país, evitando acciones impulsivas y precipitadas como ejecutar a los traidores, primero identifiquen las causas y raíces de este extraño y antipatriótico comportamiento. Deben preparar un informe preciso e imparcial para las instituciones pertinentes y presentar recomendaciones para evitar que se repita esta amarga experiencia.
Junto con la revelación de la impactante verdad sobre algunas colaboraciones internas con el enemigo, también vimos otra faceta de la sociedad iraní, que fue igualmente sorprendente, inspiradora de orgullo y motivo de alegría. Sectores de la sociedad iraní que en los últimos años habían sido críticos del sistema político, y algunos incluso habían boicoteado las urnas para expresar su descontento con la situación política y económica del país, tras el ataque del régimen israelí contra nuestra nación, cambiaron su postura —como solo un iraní patriota podría hacer— y se unieron en apoyo a Irán y a la integridad territorial del país, animando a otros a dejar de lado sus diferencias en estas circunstancias y pensar únicamente en salvar y liberar a Irán.
Esas mismas mujeres con hiyab inadecuado que durante mucho tiempo se quejaron de las estrictas medidas y los mensajes de multa por su vestimenta, durante estos 12 días de ataques del régimen israelí participaron en marchas en apoyo a Irán y por las noches salieron a las calles con la bandera iraní para enviar un mensaje al enemigo: «No esperen nuestra rebelión. Incluso si estamos en desacuerdo con la situación actual de nuestro país, no somos traidores ni vendepatrias. No hemos depositado nuestras esperanzas de cambio en países extranjeros, y para nosotros, ante todo, lo que importa es la ‘firmeza, independencia y libertad de Irán'».
Esta empatía y solidaridad que surgió repentinamente durante la guerra entre diversos sectores de la población es un valioso capital social. Los líderes y tomadores de decisiones del país deben responder a este sentimiento de amor por Irán y patriotismo de manera recíproca y adecuada, y con decisiones acertadas y ponderadas, preservar de la mejor manera este nuevo capital.
El ataque al edificio de la televisión estatal IRIB y la valentía de la presentadora al informar minuto a minuto fue otra de las sorpresas de este período de guerra. Aunque en los últimos años muchos iraníes no tenían una buena imagen de la televisión estatal y no la veían como un medio imparcial que diera voz a todos los iraníes, pero tras el ataque a su edificio, muchos de estos mismos ciudadanos y activistas políticos reaccionaron negativamente al hecho y compartieron con orgullo una y otra vez en las redes sociales el video de la valentía de la presentadora. Esta atención y apoyo popular es una oportunidad de oro para que la televisión estatal, reformando sus políticas radicales y su enfoque anterior, responda al apoyo popular y demuestre que, si todo Irán puede entristecerse por el ataque a la televisión estatal, este medio también puede preocuparse por todos los iraníes y permitir que analistas y expertos de diversos espectros políticos expresen sus opiniones.
Además, este medio, que durante los días de guerra mostró repetidamente a mujeres y jóvenes con hiyab inadecuado portando banderas para demostrar al mundo que ellos también apoyan al sistema político, debe después de esto tener una mirada más compasiva y afectuosa hacia ellos y, una vez que la situación vuelva a la normalidad, no volver a excluirlos de la pantalla televisiva. Los jóvenes iraníes, sin importar su orientación o creencias, son hijos de esta tierra, y es necesario que sus voces sean escuchadas y sus demandas atendidas.
En el ámbito internacional, las reacciones al ataque del régimen israelí contra Irán también fueron significativas. El enfoque de los países árabes y musulmanes de la región, todos los cuales condenaron esta invasión a nuestro país, demuestra que la reciente política exterior de fortalecer las relaciones con los vecinos basada en intereses comunes y en reducir malentendidos ha sido una estrategia útil y efectiva, que debe continuar y reforzarse.
Por otro lado, el apoyo explícito y firme de algunos países al régimen sionista subraya la necesidad de fortalecer una diplomacia activa con otras potencias, especialmente países no alineados y emergentes, para que Irán pueda consolidar su posición en el equilibrio de poder global. Una lección importante en este ámbito es la necesidad de utilizar inteligentemente las herramientas diplomáticas, fortalecer el lobby y la clarificación a nivel internacional para explicar las posturas de Irán y neutralizar narrativas falsas.
En definitiva, debe decirse que esta guerra de 12 días no fue simplemente un enfrentamiento militar; sino que fue un fiel reflejo de los desafíos y oportunidades que enfrenta la República Islámica de Irán en múltiples dimensiones. Aunque, dado el comportamiento habitual del régimen israelí, el actual alto al fuego parece frágil e inestable, y es necesario que las autoridades de nuestro país, mientras se reorganizan en distintos ámbitos, analicen las causas y dimensiones de la infiltración y se enfrenten a ella seriamente, así como gestionen mejor el país en diversas situaciones, pero tampoco deben pasarse por alto las lecciones de esta agresión.
Estas lecciones abarcan desde la necesidad de fortalecer las capacidades militares y la disuasión efectiva hasta la inmunización económica, el aumento del capital social y la adopción de una diplomacia activa e inteligente a nivel regional e internacional. Superar con éxito estas crisis y garantizar la seguridad y el progreso del país en el futuro requiere una mirada realista, la adopción de estrategias integrales y el fortalecimiento de la convergencia nacional. Este evento nos recordó una vez más que la preparación para enfrentar desafíos imprevistos requiere un enfoque macro y equilibrado en todas las dimensiones del gobierno.


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