Del martirio de Sayed Hassan Nasralá a la redefinición del papel de la resistencia
Asghar Zareí, en diálogo con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, declaró: «Tras el martirio del difunto secretario general de Hezbolá, Sayed Hassan Nasralá, y el nombramiento del mártir Naím Qásim como nuevo secretario general, Hezbolá entró en una etapa renovada y redefinida de su papel en los equilibrios de seguridad regional. Esta redefinición no solo respondía a un cambio de liderazgo, sino que contenía un mensaje de múltiples capas: primero hacia el régimen sionista y segundo hacia la estructura política libanesa. El eje central fue la continuidad de la estrategia de resistencia, pero en un formato más flexible, inteligente y acorde a las nuevas coordenadas regionales».
El analista de asuntos regionales subrayó que «el régimen sionista ha violado repetidamente el reciente alto al fuego y durante las últimas semanas ha atacado a decenas de fuerzas de Hezbolá». En su opinión, «el comportamiento agresivo de Tel Aviv demuestra claramente que desarmar a la resistencia no solo no traerá seguridad al Líbano, sino que dejará al país expuesto a amenazas permanentes e indefenso». Citando declaraciones recientes del jeque Naím Qásim, actual secretario general de Hezbolá, enfatizó: «La línea roja de la resistencia es preservar las armas. Unas armas que no son una amenaza para el gobierno libanés, sino una garantía para su supervivencia frente a la interminable agresión del régimen sionista».
Escenarios de presión y el diseño del «Líbano sin resistencia»
Zareí, refiriéndose a procesos recientes en el parlamento libanés, habló de un escenario diseñado en capitales occidentales; un escenario que busca no solo desarmar a Hezbolá, sino contener a todos los movimientos de resistencia en la región. Recordó que «los recientes viajes del representante estadounidense para Oriente Medio y las consultas multilaterales con autoridades libanesas —especialmente coincidiendo con la sesión del gabinete— han perseguido implementar este plan».
Según el analista de asuntos del mundo árabe, «Barak, representante estadounidense, trajo consigo un paquete de presiones: no solo mediante el plan de desarme, sino también amenazando con nuevas sanciones y el corte de ayuda económica si el gobierno libanés no obedece incondicionalmente la agenda de Estados Unidos». Añadió que «Arabia Saudí también ha jugado un papel protagónico en esta ecuación, ejerciendo incluso más presión que Washington sobre Beirut para que el parlamento libanés apruebe la resolución de desarme». Este experto en asuntos internacionales considera «este proceso como una muestra de injerencia extranjera directa en la soberanía nacional libanesa; un proceso que, de materializarse, conducirá al Líbano hacia una estructura cuasi colonial».
La resistencia popular, sustento de la legitimidad de Hezbolá
Zareí informó sobre las masivas manifestaciones de simpatizantes de Hezbolá en diversas regiones del país, que han protestado contra el plan de desarme. Según el analista de Asia Occidental, «contrario a lo insinuado por medios de orientación occidental, la comunidad chií e incluso sectores de las comunidades suní y cristiana del Líbano también han alertado sobre las peligrosas consecuencias de este plan».
Subrayó que «Hezbolá no es solo un grupo militar; durante décadas ha actuado como brazo ejecutor de la seguridad nacional libanesa y guardián de su independencia frente al régimen israelí. En su visión, cualquier decisión que debilite o elimine este brazo privará al Líbano de su columna vertebral defensiva». Este analista agregó que «no solo en el sur, sino también en las fronteras orientales del Líbano existen graves amenazas de grupos takfiríes, y la experiencia de Siria demuestra que la ausencia de una fuerza disuasoria puede significar el colapso de la seguridad nacional».
Perspectivas preocupantes
Asghar Zareí alertó sobre el futuro político y de seguridad del Líbano ante las tendencias actuales. Cree que «si se implementa el plan de desarme de Hezbolá, el gobierno libanés se convertirá de facto en una entidad vulnerable». El analista del mundo árabe considera que «este escenario repite la experiencia de zonas indefensas frente al avance del ISIS en Irak y Siria, que fueron ocupadas ante la ausencia de fuerzas de resistencia efectivas».
El experto enfatizó que «uno de los principales incentivos del régimen sionista para insistir en este plan es crear un vacío de seguridad en el Líbano que permita atacarlo nuevamente si lo considera necesario». Citando la experiencia de la guerra de 33 días y las recientes agresiones del régimen sionista contra el Líbano, destacó el papel decisivo de Hezbolá en su derrota, y afirmó: «Hoy, si Hezbolá es desarmado, inmediatamente comenzará una nueva ronda de agresiones y ocupación».
También mencionó la posibilidad de una guerra civil en el Líbano; un escenario diseñado meticulosamente por ciertos actores regionales e internacionales que podría materializarse si la resistencia es eliminada de la ecuación de poder. Finalmente, Zareí concluyó: «En lugar de avanzar hacia el desarme de la resistencia, la estructura político-militar del Líbano debe reforzar la posición de la resistencia para garantizar la disuasión y la soberanía nacional». En su visión, «la resistencia no es solo una herramienta de seguridad, sino un componente inseparable de la independencia y estabilidad política del Líbano en una región turbulenta».
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


0 Comments