Dr. Ali Rezvánpur, en una conversación con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, declaró: «La guerra económica y de sanciones de Occidente contra Rusia ha llegado a un punto en el que no solo afecta a las economías de las partes, sino que también deja profundos impactos en la estructura macro de las relaciones internacionales». El analista principal de asuntos europeos enfatiza que «las sanciones implementadas después del ataque de Rusia a Ucrania en febrero de 2022 son las sanciones más severas jamás impuestas contra una gran potencia mundial».
Según este profesor universitario, «aunque el Reino Unido ha salido de la Unión Europea, en completa coordinación con esta unión y Estados Unidos, ha adoptado una política agresiva contra Moscú. La incautación de activos rusos, las restricciones a las exportaciones de energía y el bloqueo del acceso de Rusia a los mercados financieros internacionales forman la columna vertebral de esta guerra económica». Explica: «Mientras continúe el conflicto en Ucrania, no solo no hay perspectivas de levantar estas sanciones, sino que incluso es muy probable que se intensifiquen».
Rezvánpur dice: «El futuro de estas sanciones está ligado a la batalla por eludir las restricciones. Rusia, a través de rutas como China, India y Turquía, busca reducir la presión de las sanciones, y el éxito o fracaso de Occidente en cerrar estas brechas será determinante. A corto plazo, Rusia ha logrado superar el shock inicial confiando en sus reservas de divisas y la continuidad de la venta de energía a algunos países». Pero, en opinión de este experto, «a largo plazo, la presión de las sanciones dirigirá la estructura económica de Rusia hacia un orientalismo forzado y una dependencia sin precedentes de China; una situación que podría convertir a este país en una potencia regional con una influencia más limitada en el ámbito global».
El analista principal de asuntos europeos subraya que «Europa y el Reino Unido tampoco han salido ilesos de esta crisis. La crisis energética, la alta inflación y la reducción del crecimiento económico se encuentran entre las consecuencias directas de estas sanciones. Rezvánpur enfatiza que Europa se ha inclinado hacia Estados Unidos para compensar estas deficiencias, y esto ha cambiado el equilibrio de poder en Occidente a favor de Washington». En sus palabras, «la guerra económica contra Rusia prácticamente ha aumentado la dependencia estratégica de Europa de Estados Unidos en los ámbitos de la energía y la seguridad; un desarrollo que podría tener importantes consecuencias geopolíticas en el futuro».
Cambio en el equilibrio de poder y redefinición de las relaciones internacionales
Uno de los puntos clave en el análisis de Rezvánpur son las consecuencias geopolíticas de esta guerra económica. El experto internacional cree que «las sanciones y el enfrentamiento económico de Occidente con Rusia no son solo una herramienta de presión temporal, sino un signo de cambios estructurales en el orden internacional». Rezvánpur explica que «el mundo se está moviendo hacia un nuevo tipo de polarización; en un lado está el bloque occidental liderado por Estados Unidos, y en el otro, Rusia, China y sus aliados. Este proceso está creando gradualmente un sistema internacional multipolar, muchos países en desarrollo como India, Brasil y Sudáfrica también intentan posicionarse en un punto intermedio y aprovechar los beneficios de cooperar con ambos bloques».
Dice: «Esta situación ha dado forma a lo que se podría llamar un mundo intermedio; un conjunto de países que no están completamente alineados con Occidente ni encajan en el bloque de Rusia y China, sino que intentan aprovechar la competencia de las grandes potencias para sus propios beneficios económicos y políticos». Según Rezvánpur, «las sanciones occidentales también han cuestionado el concepto tradicional de interdependencia económica. La teoría de que los países entran en guerra y tensión menos debido a la dependencia económica ahora se ve desafiada por la realidad de que Occidente utiliza la energía, el comercio y el sistema financiero como armas contra Rusia». El analista principal de asuntos europeos enfatiza que «esta experiencia hará que muchos países en el futuro busquen reducir dependencias vitales y crear cadenas de suministro seguras e independientes».
Sin embargo, Rezvánpur advierte que «la continuidad de este camino podría debilitar las instituciones y reglas liberales internacionales, incluida la Organización Mundial del Comercio y el sistema financiero basado en el dólar. En reacción a esta tendencia, países como Rusia y China están intentando crear mecanismos paralelos, incluidos sistemas de pago no basados en el dólar y acuerdos comerciales bilaterales. Estos desarrollos en conjunto podrían conducir a una fragmentación de la economía global; una situación en la que los estándares técnicos, las redes financieras y las cadenas de suministro se moverán hacia la multipolaridad en lugar de la integración».
Securitización de la economía y competencias estratégicas
El Dr. Rezvánpur enfatiza que «las sanciones, incluso si se establece un alto el fuego en Ucrania, no se levantarán por completo». Este profesor universitario dice que «parte de estas restricciones se mantendrán como una palanca de presión permanente para cambiar el comportamiento de Rusia, y este país debe prepararse para un enfrentamiento a largo plazo con sus consecuencias económicas y geopolíticas». En opinión de este experto, «la economía global se está moviendo hacia una creciente securitización. La energía, los alimentos, la tecnología e incluso el comercio financiero ya no son solo categorías económicas, sino que se han convertido en elementos clave de la seguridad nacional de los países». Rezvánpur explica que «esta tendencia hará que las competencias futuras entre potencias se intensifiquen no solo en los campos militares, sino también en los ámbitos de la tecnología, los recursos naturales y las cadenas de suministro».
El analista principal de asuntos europeos cree que «el papel de China en esto será determinante. Pekín, por un lado, se beneficia comprando recursos baratos de Rusia y ofreciendo un mercado alternativo, y por el otro, intenta presentarse como el líder potencial de un orden económico no occidental. Sin embargo, la excesiva dependencia de Moscú de Pekín podría convertirse en una vulnerabilidad estratégica para Rusia; porque el equilibrio en esta relación cambiará a favor de China». Rezvánpur enfatiza al final que «la actual guerra económica no es solo una crisis pasajera, sino un punto de inflexión en la historia contemporánea que podría redefinir la estructura de las relaciones internacionales durante las próximas décadas». Según este profesor universitario, «el mundo está entrando en un período de competencias estratégicas, inestabilidad y nuevas divisiones; un proceso que transformará no solo la economía y la política, sino también los conceptos tradicionales de seguridad y cooperación internacional».
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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