En una entrevista con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, sobre los acontecimientos actuales en Asia Occidental, especialmente en el Líbano, Rahman Ghahremanpour dijo: “Parece que las acciones del régimen israelí en el Líbano, Cisjordania y Gaza pueden analizarse bajo dos factores: Primero, este régimen busca restaurar su poder disuasivo, y en este sentido, el ejército y parte de la opinión pública apoyan a Netanyahu y su gabinete, y creen que si el régimen israelí quiere tener seguridad en el futuro, debe restaurar su poder disuasivo y recuperar la superioridad militar en la región, algo que quedó dañado tras la operación de Hamás el día 7 de octubre de 2023. Segundo, el régimen israelí ve todo esto en un ‘paquete’ y es natural que incluya a Irán en el mismo ‘paquete’. Los funcionarios israelíes creen que Irán ha sido el principal factor en el debilitamiento de la superioridad militar y el poder de disuasión de este régimen”.
Continuó: “A pesar de algunas predicciones, especialmente las de analistas regionales y del Eje de la Resistencia que creían que el régimen israelí no puede continuar una guerra larga y su estrategia militar se basa en una guerra corta, esta guerra ha continuado hasta hoy”.
Ghahremanpour dijo: “Otro factor que explica mejor el comportamiento del régimen israelí son las preferencias personales y la posición política de Netanyahu dentro de los territorios ocupados. Él inició una guerra en la que al principio no disfrutaba de popularidad; Además, había forjado una frágil alianza con la derecha religiosa y contaba con una frágil mayoría en la Knéset. Pero en los últimos meses, con los ataques que ha llevado a cabo contra Gaza, Hamás, Hezbolá y Cisjordania, su popularidad dentro de los territorios ocupados ha aumentado y siente que si continúa con este proceso, consolidará su posición en Israel y debilitará a la oposición”.
Este experto en asuntos internacionales dijo: “Antes de la operación del 7 de octubre de 2023, había un serio desacuerdo en los territorios ocupados con respecto a las reformas judiciales, y algunos lo llamaban un golpe judicial contra el poder judicial del régimen israelí. Aunque Netanyahu abandonó esta cuestión, el partido Likud y la derecha religiosa todavía quieren limitar la independencia del poder judicial y del Tribunal Supremo. En esta situación, al continuar la guerra, Netanyahu intenta crear desacuerdos entre sus oponentes. Así que trata de presentar las protestas en su contra como un acto contra la seguridad nacional y presentarse a sí mismo a los votantes indecisos como salvador de los judíos, para recibir su apoyo en las próximas posibles elecciones”.
Señaló: “Actualmente, a diferencia de los primeros meses de la guerra del 7 de octubre, la posición de Netanyahu y el partido Likud ha mejorado hasta cierto punto, y se puede adivinar que las acciones de Netanyahu en Gaza, el Líbano y Cisjordania no terminarán pronto, y probablemente no permitirá que se establezca el alto el fuego y que todo vuelva a la normalidad, porque quiere mantener la iniciativa incluso después del final de la guerra”.
Respecto a los crecientes ataques del régimen israelí en las fronteras del norte con el Líbano, Ghahremanpour afirmó: “Considerando que alrededor de sesenta mil judíos que viven en el norte de los territorios ocupados abandonaron esa zona debido a los ataques de Hezbolá y se trasladaron a otras zonas, el 17 de septiembre, el gabinete del régimen israelí aprobó el regreso de estas personas a sus hogares, y fue después de esto que se intensificó el conflicto entre Hezbolá y el régimen israelí. El régimen israelí quiere que Hezbolá se retire al norte del Río Litania, a 18 millas del frente entre el Líbano y los territorios ocupados, para que sus misiles de corto alcance no alcancen zonas sensibles del régimen israelí y la vida normal continúe allá”.
Este experto en temas internacionales afirmó: “Otro objetivo que el régimen israelí está buscando es el desarme de Hezbolá, pero como sabe que esto no es posible, ha iniciado fuertes y generalizados ataques contra instalaciones militares y almacenes de Hezbolá para poder eliminar la amenaza de Hezbolá y restaurar su propio poder disuasivo”.
Respecto a la situación política y económica del Líbano en la situación actual, afirmó: “El hecho es que en los últimos años, el gobierno libanés se ha convertido en un gobierno en crisis, que no puede ejercer soberanía sobre sus territorios y está atravesando una grave crisis política y económica. En general, el gobierno libanés no puede tener fácilmente un Ejército y una burocracia fuertes y poderosos para defender su tierra, su soberanía nacional y su integridad territorial. Además, se predice que la influencia extranjera en este país y gobierno aumentará en el futuro”.


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