Hamid Khoshayand – Experto en asuntos regionales
Pakistán es el primer y más importante país que, en todos los niveles (popular, de élites, gubernamental y político), brinda el apoyo más destacado y valioso a la República Islámica de Irán en la defensa contra la agresión del régimen sionista.
Además de los históricos vínculos civilizatorios y culturales, que en sí mismos son un factor importante e impulsor para ampliar la profundidad y el alcance de las relaciones bilaterales, Irán y Pakistán —con 900 km de frontera común— son dos naciones vecinas significativas que, debido a su posición geopolítica, capacidades económicas, rol regional, etc., se consideran socios clave mutuos. Fortalecer sus relaciones, precisamente en este período sensible donde la región enfrenta múltiples desafíos militares, de seguridad, políticos, etc., sin duda puede contribuir a salvaguardar los intereses comunes y garantizar la seguridad nacional de ambos países.
Importancia de la visita
a) Económica y comercial
Como enfatizó el presidente de nuestro país antes de salir de Teherán, el objetivo principal de esta visita es elevar el volumen de intercambios económicos entre Irán y Pakistán a 10 mil millones de dólares. Por lo tanto, el logro más esperado y uno de los pilares centrales de este viaje es elevar las relaciones económicas y comerciales a niveles superiores. La meta de pasar del nivel actual de 3 mil millones a 10 mil millones en comercio bilateral, la finalización del marco del Tratado de Libre Comercio, el interés en participar en proyectos de infraestructura como «Un Cinturón, Una Ruta», la conexión de los puertos de Chabahar y Gwadar, la reactivación del suspendido proyecto del gasoducto, la expansión de mercados fronterizos, etc., reflejan una visión a largo plazo del desarrollo de la cooperación económica como motor impulsor de las relaciones bilaterales. Para lograr los objetivos económicos, eliminar obstáculos administrativos, aduaneros y especialmente resolver problemas bancarios mediante mecanismos de pago alternativos será un paso crucial.
El tema crítico del gasoducto Irán-Pakistán, planteado hace años y enfrentado múltiples obstáculos, es central en esta visita. Completar este proyecto —en agenda desde hace tiempo y extendido cerca de la frontera— que aún no se finaliza debido a presiones estadounidenses y del lobby sionista, no solo podría satisfacer las necesidades energéticas de Pakistán, sino también representar una inversión estratégica y fuente de ingresos sostenible para Irán.
- b) Militar y de seguridad
Los diálogos militares y de seguridad también fueron temas relevantes en la visita de Pezeshkian a Islamabad. Dada la extensa frontera común y los desafíos de seguridad derivados de grupos terroristas —especialmente en Baluchistán—, esta visita es una valiosa oportunidad para fortalecer la cooperación en seguridad, inteligencia y defensa entre ambos países. La coordinación contra amenazas comunes, el intercambio de información operativa y mecanismos conjuntos de vigilancia pueden contribuir a la estabilidad y seguridad duradera en la región. - c) Equilibrio de poder y convergencia regional
La convergencia regional y la influencia en el equilibrio de poder también añaden importancia a la visita del presidente iraní a Pakistán. En un contexto de crecientes rivalidades geopolíticas regionales, fortalecer las relaciones bilipartitas podría crear un frente regional más sólido y alineado con los intereses de ambos países. Esta convergencia es vital ante desafíos regionales y para influir en eventos internacionales y amenazas generadas por el régimen sionista, EE.UU. y otros actores desestabilizadores en la región y el entorno periférico de ambos países.
Panorama y consecuencias
La visita del Dr. Pezeshkian a Pakistán refleja una fuerte voluntad política en Teherán e Islamabad para elevar las relaciones a un nivel estratégico y sostenible. El enfoque de los acuerdos en economía, energía y seguridad demuestra una comprensión mutua de las prioridades de ambos países y su disposición a cooperar en áreas con mayor impacto en el bienestar y seguridad de ambas naciones.
La implementación efectiva y rigurosa de los acuerdos alcanzados —especialmente en aumento del comercio, facilitación del tránsito mercantil y avance de proyectos energéticos— podría garantizar beneficios mutuos duraderos y expandir la paz y estabilidad regional. De lograrse, cambios significativos en las dinámicas económicas y geopolíticas regionales serían esperables.
No obstante, el éxito de esta cooperación depende de superar desafíos existentes y gestionar inteligentemente las oportunidades. Fortalecer instituciones responsables de implementar acuerdos y crear mecanismos para eliminar obstáculos son factores clave que garantizarían su éxito. Además, reducir tensiones regionales y fortalecer la confianza mutua impactaría significativamente en el avance de los objetivos comunes.


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