Nuzar Shafii – Experto en asuntos del subcontinente
El 10 de mayo de 2025, se firmó un alto al fuego entre India y Pakistán con mediación estadounidense. Las fuerzas armadas indias lanzaron un ataque militar contra Pakistán el 7 de mayo de 2025, en respuesta al ataque en Pahalgam que desencadenó el conflicto entre Islamabad y Nueva Delhi. Tras el aumento de tensiones entre India y Pakistán, muchos países tomaron posturas, pero finalmente Estados Unidos logró evitar una escalada mediante su mediación. Al analizar la posición estadounidense, cabe destacar que este país instó a la moderación sin tomar partido. Trump incluso enfatizó que, de estallar una guerra, Estados Unidos cortaría relaciones comerciales con ambos países. Esta fue la postura más firme adoptada por Washington, tanto por el Departamento de Estado como por el presidente, respecto a la crisis de Cachemira.
En general, ya sea Trump u otro presidente, el sur de Asia es crucial para los círculos estratégicos estadounidenses. Primero, la región está cerca del principal rival futuro de Estados Unidos es decir China. Segundo, uno de los países más importantes que crea un contrapeso clave frente a China es India. Tercero, esta zona está considerado como parte del «Indo-Pacífico», término promovido por Estados Unidos y acuñado por Japón. El Indo-Pacífico refleja la formación de nuevas polarizaciones de seguridad a nivel global. «Es decir, si en el pasado solo los términos ‘Este’ y ‘Oeste’ eran relevantes en las ecuaciones del sistema internacional, hoy han surgido conceptos como el ‘Indo-Pacífico’. Por ello, países como India, Pakistán, Bangladés y Sri Lanka son vitales en la estrategia estadounidense para el Indo-Pacífico.
Aquí, el mayor desafío para EE.UU. es Pakistán. Aunque Pakistán es aliado de China, pero Washington busca alejarlo de su alianza estratégica con Pekín. Por eso, si la postura de Estados Unidos ante la tensión entre Islamabad y Nueva Delhi se basó en la moderación, se debe a que Estados Unidos teme que Pakistán se acerque aún más a China y actúe como un eje estratégico en los equilibrios antiestadounidenses. Este escenario podría ser problemático para Washington. Al mismo tiempo, la capital estadounidense aún alberga la esperanza de poder atraer a Pakistán hacia su esfera de influencia.
«Por otro lado, Estados Unidos también alega contribuir a la preservación de la paz y seguridad internacionales, por lo que se ha visto obligado a actuar con cautela frente a la crisis entre India y Pakistán. Además, el conflicto de Cachemira involucra a dos potencias nucleares, un detalle que Washington no pasó por alto.
Finalmente, cabe señalar que la crisis de Cachemira, de más de 70 años, es profundamente compleja. Esta crisis abarca tres elementos: agua, territorio y religión. Por lo tanto, es muy difícil para India y Pakistán reconciliarse sobre Cachemira. Pakistán busca dividir el subcontinente si no obtiene Cachemira, mientras India la considera parte indivisible de su territorio » y considera que cualquier división de Cachemira marcaría el inicio de la desintegración de la India. Por lo tanto, este asunto es de vital importancia para ambos países y este conflicto no puede resolverse fácilmente. Lo que ha llevado a las partes hacia la gestión de la crisis ha sido únicamente la disuasión de las armas nucleares.». India, como actor inteligente, evita que la crisis se extienda hasta el punto de resultar difícil o imposible de gestionar y dañe su crecimiento económico.
En el futuro, seguirán surgiendo crisis similares. Aunque Cachemira es el tema central entre ambos países, pero otros factores también podrían generar tensiones.
Si se pretende resolver la crisis de Cachemira, se plantean varios escenarios: esta región podría integrarse a Pakistán o a la India, quedar bajo el control oficial de la frontera indo-pakistaní, o bien formarse una Cachemira más grande que unifique todo el territorio (tanto la parte bajo India como bajo Pakistán). Por último, también podría surgir una Cachemira más reducida, con una parte bajo administración india y otra bajo control pakistaní. En consecuencia, los escenarios para resolver la crisis de Cachemira son extremadamente complejos, y es poco probable que se alcance una solución pronto, incluso con la mediación de Estados Unidos.


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