Hossein Ajorlou – Experto en asuntos de seguridad de Asia Occidental
En relación con los recientes acontecimientos en Suwayda y los ataques aéreos del régimen israelí contra Siria, llevados a cabo con el objetivo de apoyar a los drusos, existen tres narrativas:
La primera narrativa sugiere que estos eventos fueron una acción previamente acordada entre al-Golani y el régimen sionista, como resultado de reuniones en Abu Dabi y Bakú. Según se informa, en estas reuniones se acordó una gestión no armada en la región del Golán y algunas áreas circundantes, como parte de un plan israelí y un paso hacia la normalización de las relaciones entre Siria y el régimen israelí. Dado que al-Golani estaba preocupado por las reacciones internas en Siria respecto a la normalización, las partes involucradas iniciaron este proceso para generar estos enfrentamientos. Como resultado de los conflictos y el posterior alto el fuego, la región está siendo efectivamente desmilitarizada.
Otra narrativa indica que, dado que la normalización de relaciones entre Siria y el régimen israelí estaba en curso y Occidente apoyaba a al-Golani en este proceso, mientras se consolidaba su gobierno, los sionistas concluyeron que era el momento ideal para tomar ciertas medidas y evitar que la situación actual se estabilizara. Desde su perspectiva, como al-Golani está negociando con el Occidente, no respondería con firmeza a los ataques israelíes. En este escenario, el régimen israelí logra sus objetivos: consolidar su control sobre el Golán ocupado y desarmar las zonas aledañas.
Una tercera narrativa señala que los recientes eventos surgieron porque algunas tribus drusas en Suwayda, al percibir que el nuevo gobierno se estaba consolidando y que su influencia en los futuros acontecimientos sirios disminuiría, buscaron redefinir su papel en los equilibrios futuros de Siria mediante acciones estratégicas.
Por supuesto, ninguna de estas narrativas está completamente confirmada o estructurada, pero, considerando el curso de los acontecimientos, pueden tenerse en cuenta.
En general, el régimen israelí busca, bajo cualquier circunstancia, establecer un nuevo orden de seguridad en su entorno regional, incluida en Siria. Este orden se basa en varios pilares principales: Primero; en el ámbito político, los países de la región pretenden tener gobiernos que, si no normalizan sus relaciones con el régimen israelí, al menos no actúen en su contra. Un escenario similar parece previsible en el Líbano. Segundo; el régimen israelí busca que estas zonas periféricas sean efectivamente desmilitarizadas, como ocurrió en el sur del Líbano y parcialmente en la Franja de Gaza. En Siria, las acciones del régimen israelí apuntan a evitar el fortalecimiento de las fuerzas de resistencia en el futuro. Y por último, el régimen israelí pretende establecer un nuevo orden en la región para convertir a Palestina ocupada en centro económico de la región mediante corredores multidimensionales, donde se definan los equilibrios económicos y tecnológicos de Asia Occidental.
Mientras tanto, dado que el poder de al-Golani aún no ha sido consolidado y considerando su enfoque hacia los acontecimientos, parece que está más enfocado en estabilizar su posición internacional que en afianzar su poder interno. Es decir, busca mantener un equilibrio de fuerzas dentro de Siria para no convertirse en víctima de las rivalidades regionales entre Turquía, Israel y los actores árabes.
Por lo tanto, puede decirse que al-Golani prioriza primero la consolidación internacional y luego la interna. Esta postura del presidente provisional sirio indica que no entrará en un enfrentamiento serio con los sionistas, algo cuyas señales ya son evidentes.
Sin embargo, la reacción de las tribus y el pueblo sirio difiere de este enfoque, lo que podría aumentar la inestabilidad en Siria y enfrentar al país con nuevas dinámicas. Hasta ahora, se han implementado dos altos el fuego, ambos violados. Parece que los acontecimientos en el sur de Siria no serán de corta duración. Aunque las llamas puedan apagarse temporalmente, la región sigue siendo escenario de cambios.
Por un lado, la intervención de un actor externo como el régimen sionista generará nuevas divisiones y conflictos. Por otro lado, dado que estos enfrentamientos han dejado alrededor de 1.200 muertos, en la cultura tribal siria y en la del pueblo árabe de la región, esto sienta un precedente para futuros desarrollos.
Lo que es seguro es que el régimen sionista, al intervenir militarmente en Siria, se ha colocado en una situación compleja. Si los acontecimientos no avanzan hacia sus objetivos, sus problemas de seguridad podrían agravarse.


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