Barsam Mohammadi – Experto en asuntos regionales
Los esfuerzos entre bastidores de Estados Unidos y el régimen israelí para avanzar en lo que se denomina la «segunda fase del plan Trump para Gaza» indican que la reconstrucción de esta franja devastada por la guerra se concibe no como un derecho humano, sino como una palanca para diseñar el futuro orden de seguridad y político de Gaza. El eje central de este plan es el desarme completo de Hamás y otros grupos de resistencia palestinos como condición previa para cualquier reconstrucción y retirada militar israelí de Gaza.
Desde la perspectiva del derecho internacional, este enfoque plantea preguntas fundamentales: ¿Puede condicionarse la reconstrucción de un territorio devastado al desarme de una fuerza que se define a sí misma en el marco de la resistencia contra la ocupación? ¿Y no significa tal condición la transferencia de la ocupación de una forma militar abierta a un formato institucional y basado en la seguridad?
El plan Trump; únicamente en interés del régimen sionista
El mencionado plan, presentado como un programa de 20 artículos, enfatiza el monopolio del poder militar en manos de una entidad conocida como el «Comité Nacional para la Administración de Gaza». Según este plan, todos los grupos armados, incluidas las fuerzas de seguridad interna y la policía local, deben ser disueltos o, después de un riguroso escrutinio, ser integrados bajo la supervisión directa de este comité. El resultado práctico de tal modelo es la eliminación de cualquier poder independiente fuera de la estructura aprobada por Estados Unidos e Israel; una estructura cuya naturaleza, composición y grado de autonomía siguen siendo ambiguos.
El primer paso contempla la destrucción completa de los túneles, depósitos de armas y talleres de fabricación de armas, seguida de la entrega gradual de armas ligeras concomitantemente con el aumento de la capacidad de la policía local. Según este plan, la reconstrucción de Gaza está supeditada al cumplimiento completo de este proceso, y la retirada de las fuerzas israelíes se define no como una obligación legal, sino como una concesión condicional al final del proceso. En la práctica, esta lógica transforma la reconstrucción de una obligación humanitaria y legal en una herramienta para ejercer presión política.
Desafío legal
Desde la perspectiva del derecho internacional humanitario, este enfoque enfrenta serios desafíos. Bajo los Convenios de Ginebra, la potencia ocupante es responsable de proveer las necesidades básicas de la población civil en el territorio ocupado. No puede vincular esta responsabilidad al cumplimiento de condiciones políticas o de seguridad específicas. Condicionar la reconstrucción al desarme de la resistencia, de hecho, transfiere los costos de la ocupación a la población civil y utiliza las necesidades humanitarias como moneda de cambio; un acto que contradice el espíritu y la letra del derecho humanitario.
Dentro de este marco, la posición de Hamás se basa en rechazar el desarme bajo condiciones de ocupación continuada. Los líderes de este movimiento han enfatizado repetidamente que consideran las armas de la resistencia no como una herramienta de negociación, sino como parte del derecho inherente de la nación palestina a la autodefensa y la realización del derecho a la autodeterminación. Este argumento, aunque controvertido desde la perspectiva del derecho internacional clásico, que se centra principalmente en los estados, tiene un lugar significativo en la literatura legal contemporánea sobre territorios ocupados y movimientos de liberación.
Desarmar a Hamás; un objetivo estratégico del régimen sionista
En contraste, el régimen israelí ha definido el desarme no meramente como una medida de seguridad, sino como un objetivo estratégico para eliminar la estructura de resistencia en Gaza. Las declaraciones de los funcionarios de este régimen indican que el desarme previsto incluye no solo la recolección de armas pesadas, sino también las armas ligeras y personales. Tal enfoque elimina efectivamente cualquier posibilidad de resistencia organizada en el futuro y altera fundamentalmente el equilibrio de poder a favor de Israel.
Consecuencias estratégicas
A nivel estratégico, las consecuencias de este plan se extienden más allá de Gaza. Imponer el desarme de la resistencia en Gaza podría convertirse en un modelo para tratar otros expedientes de resistencia en la región y afectar las ecuaciones de Cisjordania, el Líbano e incluso el orden de seguridad de Asia Occidental. Por otro lado, implementar tal plan sin consenso regional e internacional corre el riesgo de exacerbar la inestabilidad y reproducir la violencia.
Los escenarios futuros son diversos. En un escenario, las presiones económicas y humanitarias podrían empujar a una parte de la estructura de resistencia a aceptar un acuerdo mínimo, pero tal acuerdo, carente de legitimidad social, sería frágil. En otro escenario, el estancamiento político continúa y la reconstrucción de Gaza se retrasa; una situación que podría llevar a la reaparición de la violencia. Un tercer escenario, menos probable pero más estratégico, es la formación de un marco político integral con garantías internacionales, en el que el tema de las armas de la resistencia se aborde no unilateralmente, sino dentro del contexto de poner fin a la ocupación y establecer mecanismos de seguridad mutuos.
En última instancia, la pregunta central es si el desarme de Hamás conducirá a la paz y la estabilidad, o si meramente reproduce la ocupación de una forma militar directa a un formato institucional y basado en la seguridad. La experiencia demuestra que la paz sostenible es inalcanzable sin abordar las raíces políticas del conflicto, incluida la ocupación, el derecho a la autodeterminación y las garantías de seguridad mutuas. En este sentido, si la reconstrucción de Gaza se convierte en una herramienta para la ingeniería política unilateral, no solo no conducirá a la estabilidad, sino que puede sembrar las semillas de una nueva ronda de inestabilidad en uno de los puntos más sensibles de Asia occidental.
La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.


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