Dr. Mohammad Mehdi Mazaheri, profesor universitario
Cabe decir que la Troika europea, como actor clave en el acuerdo nuclear de 2015 (PAIC), a pesar de ser ignorada por Trump, puede desempeñar un papel complementario, como China y Rusia, a la hora de dar forma a la atmósfera diplomática sobre la cuestión nuclear iraní para el logro de una conclusión de las negociaciones. Una revisión de sus posiciones recientes muestra que su enfoque hacia estas negociaciones es una combinación de preocupación, cautela y un intento de mantener influencia política. Parece que las posiciones de los tres países europeos ante las recientes negociaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos están influidas por varios factores clave:
1- Apoyo integral al régimen israelí; En sintonía con los funcionarios del régimen israelí, que siempre intentan sensibilizar a la opinión pública mundial sobre el riesgo de que Irán adquiera una bomba nuclear y, si es posible, convertir el nuevo acuerdo en una condición previa para poner fin al programa nuclear iraní, la Troika europea también enfatiza constantemente en impedir que Irán adquiera armas nucleares y, de hecho, en sus posiciones repite las preocupaciones y demandas del régimen israelí.
2- Preocupaciones por quedar fuera de las negociaciones: La retirada de Estados Unidos del PAIC en 2018, y las actuales negociaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos han marginado el papel de Europa. Francia ha expresado su insatisfacción con esta cuestión, insistiendo en que cualquier acuerdo debe servir a los intereses de seguridad europeos. Alemania, aunque apoya las negociaciones en curso, pero quiere que estén alineadas con sus propios intereses. Gran Bretaña, dada su tradicional proximidad a las políticas estadounidenses, también intenta desempeñar un papel mediador, pero sigue preocupada por las consecuencias de cualquier acuerdo en el que los países europeos no estén presentes durante el proceso de redacción.
3- Posible uso de la capacidad y la influencia del mecanismo Snapback y las sanciones: El E3 ha amenazado repetidamente con activar el mecanismo Snapback si la seguridad europea está en peligro o las negociaciones fracasan, lo que llevaría al regreso de las sanciones de la ONU contra Irán. Esta amenaza, especialmente por parte de Francia, se ha utilizado como palanca de presión para influir en el proceso de negociación; Sin embargo, parece que Europa no está interesada en activar este mecanismo a menos que concluya que las sanciones podrían conducir a más intereses para ellos. Además, dado que Irán ha cumplido todos sus compromisos y obligaciones en el marco del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) de conformidad con las normas del Organismo Internacional de Energía Atómica, y sus reacciones tras la retirada de Estados Unidos del PAIC han sido completamente legales y bajo la supervisión del Organismo de Energía Atómica, la Troika sabe muy bien que recurrir al mecanismo Snapback no tiene ninguna justificación lógica o aceptable para la opinión pública mundial.
4- Preocupaciones regionales y no nucleares: Aunque los funcionarios iraníes siempre han enfatizado que las negociaciones nucleares deben limitarse a cuestiones nucleares, los países europeos, especialmente Francia y Gran Bretaña, plantean cuestiones como el programa de misiles de Irán, el apoyo al Eje de la Resistencia y la supuesta cooperación militar de Irán con Rusia en la guerra de Ucrania como obstáculos importantes para la mejora de las relaciones con Irán, y quieren que estas cuestiones se planteen y resuelvan junto con el caso nuclear, lo cual es inaceptable para Irán y comprensible para Estados Unidos.
Para implementar sus promesas electorales y mostrar su postura superheróica y solucionadora de los problemas globales, Donald Trump está tratando de eliminar los obstáculos del proceso de alcanzar un acuerdo con Irán y centrarse únicamente en evitar que Irán obtenga una bomba nuclear. Sin embargo, el presidente estadounidense también está bajo intensa presión de los extremistas internos del país, así como del lobby sionista.
Teniendo en cuenta todo lo mencionado, es necesario que el ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país fortalezca aún más su buena iniciativa para tranquilizar a los tres países europeos, (tal como lo habrá hecho con Rusia y China), a fin de ganar su confianza y eliminar sus posibles preocupaciones a través de un diálogo transparente, al mismo tiempo que busca el apoyo y la cooperación de estos países para avanzar mejor en las negociaciones actuales con Estados Unidos.
Obviamente, con la eliminación de las preocupaciones, la resolución de la cuestión nuclear y el levantamiento de las sanciones, se proporcionará una atmósfera adecuada para ampliar la diversa cooperación comercial y económica de Irán con Estados Unidos, Europa, China, Rusia y otros países del mundo, y se implementarán diversos proyectos en Irán que incluirán los intereses comunes y mutuos de Teherán y estos países.
Por otra parte, Irán puede eliminar las preocupaciones de los países europeos sobre el enriquecimiento mediante una mayor cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica, especialmente en el campo de las inspecciones y al proporcionar informes más precisos.
Separar las cuestiones nucleares de las no nucleares es otra estrategia a seguir en las conversaciones con los países europeos. Irán debería enfatizar en las negociaciones con estos países que las cuestiones no nucleares, como las de derechos humanos o las políticas regionales, no deben vincularse a las negociaciones nucleares y podrían ser tema de otras conversaciones en el futuro. Así, sin detener las negociaciones nucleares, Europa sentiría que Irán presta atención a sus preocupaciones.
Otro paso importante en este sentido es colaborar con la opinión pública europea; En una situación en la que la oposición iraní en el exterior y sus medios de comunicación han creado una atmósfera extremadamente negativa y oscura sobre Irán en la comunidad internacional, los funcionarios diplomáticos deberían utilizar las herramientas de la diplomacia pública para mejorar la imagen del país en el ámbito global, especialmente en Europa. Publicar artículos y entrevistas con funcionarios iraníes en medios europeos prestigiosos, celebrar reuniones culturales y científicas conjuntas e invitar a periodistas europeos a visitar Irán pueden ayudar a reducir los malentendidos.
Por último, hay que decir que actualmente, para allanar el camino hacia la formación de un acuerdo nuclear fuerte y eficaz, Irán debe atraer el apoyo de esos países y evitar su sabotaje adoptando una diplomacia activa, aclarando sus enfoques, fortaleciendo las relaciones económicas y separando prudentemente las cuestiones nucleares de las no nucleares. En este camino, es fundamental lograr un equilibrio entre la preservación de los intereses y el orgullo nacional y la creación de una atmósfera de confianza con Europa. El éxito en este asunto no solo ayudaría a avanzar las negociaciones nucleares, sino que también podría fortalecer la posición de Irán en el sistema internacional.


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