Estrategia de hambruna intencional para presionar a la resistencia palestina
Jafar Qannadbashi, en una entrevista con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, refiriéndose a la política del régimen sionista de generar hambruna intencional en Gaza desde el inicio de su agresión, declaró: La medida del régimen sionista ha estado dirigida a alcanzar varios objetivos principales; primero, presionar al movimiento Hamás para obtener concesiones en negociaciones, especialmente en la liberación de prisioneros del régimen israelí y forzar a Hamás a aceptar sus condiciones en las negociaciones. El bloqueo, que según el Programa Mundial de Alimentos ha llevado a las familias gazatíes al borde de la hambruna total, es parte de una estrategia de presión máxima para debilitar la voluntad de resistencia. El segundo objetivo es evitar una victoria política de Hamás en caso de un alto al fuego. Según el experto, el régimen sionista teme que detener el conflicto sin cumplir sus metas militares signifique una victoria de la resistencia en la opinión pública global y regional. Así, la hambruna se usa como herramienta para mantener superioridad política y militar.
«Al referirse al papel de las facciones extremistas en el gabinete del régimen sionista, describe esta política como parte de una estrategia a largo plazo para vaciar Gaza de sus habitantes.» Estos grupos que, incluso antes de la escalada reciente de los conflictos, habían planteado ideas para alterar la composición demográfica de Gaza, ven la hambruna como un medio para crear condiciones insoportables que obliguen a los palestinos a migrar y desplazarse forzosamente. Sin embargo, Qannadbashi enfatizó que la resistencia de Gaza, arraigada en su identidad nacional y religiosa, ha frustrado este objetivo hasta ahora. El apoyo regional a Palestina, especialmente del «eje de resistencia», ha fortalecido la determinación del pueblo de Gaza y obstaculizado a realización de esta estrategia.
¿El rol de la comunidad internacional: pasividad o ineficacia?
En su análisis de las reacciones globales, Qannadbashi destacó el doble rol de la comunidad internacional. La ONU y agencias como la FAO han abordado la crisis mediante informes como el «Sistema Integrado de Clasificación de la Seguridad Alimentaria», que alertan sobre hambruna crítica para más de dos millones de personas, mostrando la profundidad de la catástrofe agravada desde octubre de 2024. No obstante, los principales decisores en el Consejo de Seguridad, especialmente EE.UU., han impedido la adopción de medidas efectivas contra el régimen sionista por su apoyo estratégico. Según él, EE.UU., como aliado clave de Israel, evita presionar a este régimen, que actúa como su proxy, pues debilitar este régimen significa reducir la influencia de Washington en Asia Occidental.
Pese a los obstáculos mencionados, el analista cree que la presión de la opinión pública, especialmente en Europa, está cambiando las ecuaciones. Movimientos estudiantiles, medios independientes y protestas populares han puesto a gobiernos occidentales en una posición defensiva ante sus propias élites y ciudadanos. Recientemente, cinco países europeos incluyeron el reconocimiento de Palestina en su agenda, reflejando el impacto de la opinión pública en la formulación de sus políticas. Qannadbashi subrayó que los crímenes del régimen sionista han elevado las protestas globales a niveles sin precedentes, sometiéndolo a presión política y temporal. Sin embargo, advierte que estas medidas aún no han alcanzado un nivel que pueda obligar a las autoridades del régimen sionista, y en particular a Netanyahu, a detener sus políticas.
Silencio de países árabes y consecuencias regionales
Sobre el rol de los gobiernos árabes, Qannadbashi señaló la pasividad de algunos gobiernos de la región. Pese a su identidad árabe y presiones internas, han guardado silencio ante los crímenes de Israel e incluso ampliado su cooperación económica y política con sus aliados. Esto ha debilitado el frente árabe pro-Palestina y envalentonado a Israel en la aplicación de sus políticas. No obstante, algunos países árabes como Jordania han rechazado abiertamente las acciones israelíes, lo que podría impulsar iniciativas diplomáticas más amplios. Qannadbashi afirmó que estas diferencias reflejan una división en el frente árabe que actúa a favor del régimen sionista.
Estrategias palestinas de confrontación y perspectivas futuras
Qannadbashi vinculó la continuidad de la hambruna intencional en Gaza a múltiples factores. El régimen sionista está utilizando el hambre como herramienta para quebrar la resistencia de Hamás y forzarlo a aceptar sus condiciones. Pero, dada la naturaleza unida de la resistencia y el amplio apoyo popular, este objetivo parece inalcanzable. Incluso si se logran metas a corto plazo (como liberar prisioneros), el régimen israelí no podrá alcanzar su objetivo principal, que es la eliminación completa de Hamás. La resistencia del pueblo de Gaza, arraigada en su identidad religiosa y nacional, ha desafiado irreversiblemente al régimen.
Sobre el rol de instituciones internacionales, Qannadbashi destacó la ineficacia del Consejo de Seguridad por la influencia estadounidense. No obstante, condenas reiteradas en la Asamblea General de la ONU y acciones legales (como el reconocimiento de líderes israelíes como criminales de guerra por la CPI) han generado considerables presiones. «Estas presiones, aunque hasta ahora no han logrado cambiar el comportamiento del régimen de Israel, sí han impuesto ciertas limitaciones a este régimen.» Subrayó que Israel, ante las preocupaciones de algunos países árabes y occidentales por las consecuencias de esta crisis a largo plazo, no puede resistir eternamente la presión global.
Qannadbashi también mencionó el rol de Donald Trump, en esta ecuación.». El régimen de Israel se beneficia del apoyo estadounidense, pero su reducción es posible ante la intensificación de las presiones globales. Consciente de estas limitaciones, Israel intenta lograr sus objetivos antes de posibles cambios en la política de EE.UU. Sin embargo, el analista enfatizó que la resistencia gazatí y el apoyo regional hacen imposible una victoria duradera para Israel. Cree que el futuro de Gaza depende de su capacidad para soportar presiones y del creciente apoyo global a Palestina, que podría inclinar gradualmente las ecuaciones a favor de los pueblos de esta región. Qannadbashi cree que fortalecer la diplomacia regional y usar mecanismos legales internacionales (como más demandas en la Corte Internacional de Justicia) pueden ser herramientas efectivas para visibilizar las violaciones a los derechos palestinos.


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